Guardia Civil, bomberos y equipos especializados ponen a prueba su respuesta ante una emergencia nuclear en Tarragona

El ejercicio ha recreado una agresión externa, un incendio, varios heridos y la evacuación de personal, activando la categoría III del Plan de Emergencia Interior.

La central nuclear Ascó, en Tarragona, ha realizado su simulacro anual del Plan de Emergencia Interior (PEI), un ejercicio destinado a comprobar la capacidad de respuesta de la instalación y de los distintos organismos implicados ante una situación de emergencia.

El simulacro ha contado con la participación de la Organización de Respuesta ante Emergencias (ORE) del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), así como de la Guardia Civil, Bombers de la Generalitat de Catalunya, Protección Civil y otros organismos y autoridades competentes.

El ejercicio, seguido por inspectores del CSN y auditores internos independientes de ANAV, empresa responsable de la operación de las centrales nucleares de Ascó y Vandellós, ha permitido poner a prueba los procedimientos de actuación de las diferentes unidades organizativas de la instalación y la coordinación con los servicios externos de emergencia.

Una agresión externa desencadena el escenario de emergencia

El simulacro se inició a las 9:55 horas con la declaración de una situación de prealerta provocada por la pérdida total del suministro eléctrico exterior. En el escenario planteado, el corte de suministro se produjo como consecuencia de un acto malintencionado protagonizado por intrusos, detenidos después por la Guardia Civil.

La evolución del supuesto llevó a la activación de diferentes protocolos de respuesta. Entre ellos se contempló la intervención de la Unidad de Respuesta de la Guardia Civil desplegada en el propio emplazamiento.

El escenario incorporó además un incendio fuera de la zona protegida de la central, sin consecuencias para la seguridad de la instalación, que requirió la intervención coordinada de las brigadas contraincendios de la central y de varias dotaciones de Bombers de la Generalitat. Finalmente, el fuego fue dado por extinguido.

Durante el ejercicio también se simuló la existencia de dos personas heridas. Una de ellas recibió asistencia por parte del servicio médico de la central, mientras que la segunda fue trasladada a un centro hospitalario.

La progresión de las incidencias planteadas llevó finalmente a la declaración de categoría III del Plan de Emergencia Interior, correspondiente a una Emergencia en el Emplazamiento, en ambas unidades de la central.

Activación de la Organización de Respuesta a Emergencias del CSN

Ante la evolución simulada del escenario, el Consejo de Seguridad Nuclear activó el modo 2 de su Organización de Respuesta ante Emergencias, que contempla la movilización de los grupos operativos de la Sala de Emergencias (Salem) para realizar el seguimiento, gestión y evaluación técnica de la situación.

La respuesta del organismo regulador se desarrolló de forma coordinada desde la propia Salem y desde el Centro de Coordinación Operativa (CECOP) situado en la Subdelegación del Gobierno en Tarragona.

Desde estos centros se realizó el seguimiento de las incidencias planteadas y se mantuvo una comunicación permanente entre los diferentes organismos participantes. En el CECOP intervinieron, entre otros, representantes de la Subdelegación del Gobierno en Tarragona, Protección Civil y el jefe del Grupo Radiológico del CSN.

Dentro del ejercicio, el CSN recomendó además al CECOP establecer controles de acceso a la zona de la instalación.

De haberse tratado de una emergencia real con las características contempladas en el simulacro, el suceso habría recibido inicialmente una clasificación de nivel 3 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES).

Prueba de los equipos de intervención de Ascó

El simulacro permitió comprobar también la capacidad de respuesta de los diferentes servicios internos de la central.

Las brigadas de primera y segunda intervención del Servicio Contraincendios pusieron en práctica sus protocolos ante el incendio simulado, mientras que el Área de Protección Radiológica activó el Plan de Vigilancia Radiológica de Emergencia (PVRE).

Por su parte, el Servicio Médico de la central realizó ejercicios relacionados con salvamento, primeros auxilios y descontaminación, poniendo a prueba la coordinación necesaria ante posibles víctimas derivadas de una emergencia.

Otro de los ejercicios previstos fue la localización, concentración, recuento y evacuación del personal que no tiene una función específica en la gestión de la emergencia. Los trabajadores abandonaron de forma ordenada el emplazamiento siguiendo las instrucciones establecidas por los responsables de evacuación.

Un ejercicio para detectar áreas de mejora

Los simulacros anuales permiten comprobar el funcionamiento de los procedimientos de emergencia y mantener preparados a los profesionales que tendrían que intervenir ante una situación real.

En el caso de Ascó, el ejercicio ha servido para poner a prueba tanto la respuesta interna de la instalación como la coordinación con los organismos externos y las autoridades responsables de la gestión de emergencias.

Tanto ANAV como el CSN señalan que este tipo de ejercicios permiten identificar áreas de mejora y establecer acciones correctoras destinadas a aumentar la eficacia de la respuesta ante una eventual emergencia.

La preparación ante este tipo de situaciones forma parte de las funciones del Consejo de Seguridad Nuclear, cuyo cometido incluye la protección de los trabajadores, la población y el medio ambiente, así como la supervisión de las medidas de prevención y respuesta ante emergencias radiológicas.

Los resultados obtenidos durante el simulacro servirán como referencia para futuras actuaciones de mejora y para mantener la capacidad de respuesta de todos los equipos implicados ante una eventual emergencia en la central nuclear de Ascó.

Imagen: Consejo de Seguridad Nuclear

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