Después de que el Gobierno Vasco haya sacado a licitación el contrato de transporte sanitario, se van conociendo más detalles sobre los pliegos. Una de las medidas que incorpora el nuevo contrato viene a acabar con una problemática recurrente en el transporte sanitario programado: los retrasos en los traslados. Para tratar de acabar con estas demoras, Osakidetza ha incluido un nuevo sistema de penalizaciones económicas que regulará la gestión de las ambulancias durante los próximos cuatro años, de manera que las empresas adjudicatarias verán reducida su retribución si no cumplen los objetivos de puntualidad y calidad del servicio.
La medida se recoge en los pliegos de condiciones publicados para la licitación del servicio, dotada con un presupuesto de 277 millones de euros. El contrato se dividirá en tres lotes, uno por cada territorio, por lo que podrán ser varias las empresas encargadas de prestar el servicio.
Un sistema de pago ligado a la calidad del servicio
La principal novedad del nuevo contrato es que la remuneración de las empresas dejará de depender únicamente de la prestación del servicio y pasará a estar vinculada al cumplimiento de indicadores de calidad y tiempos de respuesta.
Osakidetza ha diseñado un modelo de pago por resultados en el que se evaluarán periódicamente los retrasos registrados en los traslados sanitarios programados. Si las demoras superan los límites establecidos, las adjudicatarias podrán perder hasta un 11% de la facturación mensual correspondiente al servicio.
Dado el volumen del contrato, las sanciones podrían alcanzar, en conjunto, 631.100 euros al mes, tal y como informa El Diario Vasco.
A estas penalizaciones se sumará otra relacionada con la satisfacción de los usuarios. Si durante el año se acumulan reclamaciones por escrito debidamente justificadas sobre la calidad del servicio, el Departamento de Salud podrá retener un 1% de la facturación anual, una cantidad que rondaría los 700.000 euros.
Qué se considera un retraso
Los nuevos pliegos establecen diferentes tiempos máximos de espera en función de la situación clínica de cada paciente. Con carácter general, se considerará aceptable un tiempo máximo de 60 minutos desde la solicitud del traslado. Sin embargo, este límite se reduce para los pacientes con mayor vulnerabilidad:
- 45 minutos para personas que reciben tratamientos como la diálisis.
- 30 minutos para pacientes trasplantados y otros colectivos especialmente sensibles, como quienes reciben tratamiento oncológico.
Osakidetza ha definido distintos itinerarios asistenciales y clasificará las demoras como aceptables, excesivas o muy excesivas, en función de estos criterios.
Un problema recurrente para los usuarios
Las ambulancias programadas, solo durante 2024, efectuaron alrededor de 756.000 traslados en Euskadi.
Sin embargo, las esperas prolongadas se han convertido en una de las principales quejas del servicio. En los últimos años se han sucedido las denuncias públicas de familiares de personas mayores que han tenido que esperar durante horas para regresar a casa tras recibir el alta hospitalaria.
Uno de los casos que evidenció esta problemática se produjo en 2024, durante la huelga indefinida del transporte sanitario urgente, cuando un paciente terminal permaneció 30 horas esperando una ambulancia que le trasladara desde un hospital de Vizcaya hasta su domicilio.
Con este nuevo modelo de contratación, el Gobierno Vasco pretende incentivar el cumplimiento de los tiempos de traslado y mejorar un servicio cuya puntualidad ha sido objeto de reiteradas reclamaciones por parte de asociaciones de pacientes y usuarios.
Imagen: Gobierno Vasco