El 75% de los profesionales de urgencias ha presenciado episodios de violencia en su puesto de trabajo durante el último año

Además, el 68,8% de los trabajadores encuestados afirmó haber sufrido consecuencias psicológicas y el 40,3 % daños físicos.

El 75% de los profesionales que trabajan en servicios y departamentos de urgencias médicas asegura haber presenciado algún episodio violento en el último año. Esta es una de las principales conclusiones de una encuesta en la que participaron más de 1.300 profesionales sanitarios procedentes de 81 países.

Durante una sesión especial celebrada el 25 de septiembre en el Congreso Europeo de Medicina de Urgencias, Luis García Castrillo, profesor jubilado de Medicina de Urgencias del Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander, explicó que los pacientes y sus familiares o acompañantes son los principales responsables de estos episodios. En muchos casos, estas situaciones están relacionadas con el consumo de alcohol o drogas. Sin embargo, señaló que la sobrecarga de los servicios de urgencias también desempeña un papel importante en el aumento de los conflictos.

Castrillo destacó que la violencia en el entorno laboral no solo puede provocar consecuencias físicas y psicológicas en los trabajadores sanitarios, sino que también puede repercutir en la atención que reciben los pacientes. Según la encuesta, el 45,8 % de los participantes consideró que la calidad asistencial se había deteriorado debido a situaciones violentas que habían sufrido o presenciado.

El estudio internacional fue realizado a través de internet por el Grupo de Trabajo del Día de la Medicina de Urgencias de la EUSEM. Entre mayo y junio de 2026 se recogieron las respuestas de 1.306 profesionales sanitarios de 81 países. Los resultados se publicaron al mismo tiempo en el European Journal of Emergency Medicine (EJEM), coincidiendo con su presentación durante el Congreso.

La violencia forma parte de la realidad cotidiana de las urgencias

Los resultados muestran que el 75,5% de los profesionales encuestados había presenciado algún tipo de violencia en su puesto de trabajo durante los doce meses anteriores. Además, el 68,8% afirmó haber sufrido consecuencias psicológicas y el 40,3% daños físicos.

Las agresiones verbales fueron, con diferencia, el tipo de violencia más habitual, ya que fueron señaladas por el 87,8% de los participantes. A continuación se situaron las agresiones físicas, con un 42,3%, los daños materiales, con un 26,4%, y el acoso sexual, con un 14,6%. También se registraron casos de violencia relacionada con la raza (14,5%), conflictos armados (4,5%), incidentes con armas (4,1%), agresiones sexuales (3,5%), ciberacoso (3,1%) e incidentes relacionados con armas de fuego (2,9%).

Los pacientes y sus acompañantes son los principales responsables

Los pacientes fueron identificados como los principales autores de los episodios violentos, representando el 67% de los casos. Los familiares y amigos ocuparon el segundo lugar, con un 44,1%.

Entre las circunstancias asociadas a estas situaciones destacan la intoxicación por alcohol u otras sustancias, presente en el 44% de los casos, y los trastornos psiquiátricos, relacionados con el 35,2% de los episodios.

Además, el 48,3% de los encuestados percibió un aumento de la violencia en el trabajo durante los cinco años anteriores. Los pacientes violentos fueron considerados una de las principales amenazas para los profesionales, únicamente por detrás del riesgo de infección.

La preparación de los trabajadores para afrontar estas situaciones también parece insuficiente. Solo el 51,1% afirmó haber recibido formación específica para prevenir la violencia, mientras que el 38,6% indicó que nunca había recibido este tipo de preparación. En cuanto al apoyo posterior a los incidentes, el 57,3 % disponía de algún tipo de asistencia psicosocial, frente a un 27,1% que no contaba con ella.

Las mujeres presentan un mayor impacto psicológico

Los resultados también muestran diferencias entre hombres y mujeres. Las profesionales sanitarias presentaron una mayor probabilidad de sufrir consecuencias psicológicas derivadas de la violencia: el 72,2% de las mujeres declaró haber experimentado victimización psicológica, frente al 40,4% de los hombres.

Roberta Petrino, directora del Servicio de Urgencias del Ente Ospedaliero Cantonale de Lugano, en Suiza, copresidió la sesión del Congreso de la EUSEM y es la autora principal del estudio publicado en el EJEM.

Petrino subrayó que la violencia verbal constituye uno de los principales problemas para las mujeres que trabajan en medicina de urgencias. Este tipo de situaciones puede incluir insultos, comentarios de carácter sexual, acoso relacionado con el género o discriminación. Según explicó, las mujeres están expuestas a estos comportamientos con mayor frecuencia que los hombres y las consecuencias suelen ser principalmente psicológicas.

Los profesionales que participaron en la encuesta reclamaron un mayor acceso al apoyo psicológico, así como la puesta en marcha de estrategias preventivas y sistemas de seguridad más eficaces para reducir este tipo de situaciones.

Otro de los aspectos destacados por el estudio es la sensación de que los servicios de emergencias no están suficientemente preparados para responder a la violencia cotidiana. De hecho, los profesionales consideran que sus centros cuentan con una mejor preparación para afrontar situaciones excepcionales, como los incidentes con múltiples víctimas, que para gestionar las agresiones que pueden producirse de forma habitual.

La saturación de los hospitales puede favorecer los conflictos

Los autores del estudio, entre ellos Castrillo y Petrino, instaron a los responsables de los servicios de emergencias, tanto prehospitalarios como hospitalarios, a adoptar medidas destinadas a reducir los factores que pueden desencadenar comportamientos violentos.

Según Petrino, las esperas prolongadas, la falta de recursos y la elevada carga emocional generan un ambiente de mayor tensión entre pacientes, familiares y profesionales. Por este motivo, considera necesario introducir cambios en la organización de los servicios.

Entre las medidas propuestas se encuentra una mejor gestión interna de los hospitales para disminuir la saturación de urgencias. Para ello, sería necesario disponer de espacios adecuados, contar con una plantilla suficiente y establecer procedimientos que permitan trasladar con mayor rapidez a los pacientes desde urgencias hasta las plantas de hospitalización.

Formación y medidas de seguridad para prevenir las agresiones

Una mejor organización permitiría agilizar el movimiento de pacientes y reducir los tiempos de espera. Los responsables de los servicios también deberían ofrecer formación específica a los profesionales para que puedan identificar y desactivar situaciones conflictivas, además de mejorar las estrategias de comunicación con pacientes y familiares.

A estas medidas podrían añadirse sistemas destinados a reforzar la seguridad, como cámaras de videovigilancia y la presencia de personal especializado en seguridad.

El informe también señala la necesidad de prestar especial atención a la violencia que sufren los profesionales sanitarios que trabajan en zonas de conflicto. En este sentido, destaca la participación de 258 médicos ucranianos en la encuesta.

Imagen de archivo

Servicios de Emergencia Brands

También te puede interesar