Un estudio realizado por el IDAEA-CSIC revela que la semejanza en los niveles de partículas contaminantes y patógenos entre los incendios forestales y las quemas controladas permite utilizar estas últimas para crear estrategias de prevención. Las mediciones se han realizado mediante sensores portátiles incorporados en la ropa de los bomberos.
El estudio, realizado por investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) en colaboración con los Bomberos de la Generalitat de Catalunya, busca prever futuros escenarios, entender mejor los riesgos de exposición para los bomberos y desarrollar estrategias de mitigación. Este trabajo, enmarcado en el proyecto europeo FIRE-RES, coordinado por el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC), ha posibilitado la medición en tiempo real de la concentración de contaminantes atmosféricos provenientes de incendios forestales y quemas controladas, gracias a la utilización de un sistema de monitores portátiles ligeros y no invasivos que se integran en la vestimenta de los bomberos.
Este estudio tiene como objetivo proponer estrategias para enfrentar de manera más efectiva los incendios forestales extremos, que representan una grave amenaza para el medio ambiente, la economía y la sociedad a nivel global, con temporadas cada vez más prolongadas y efectos más severos. El cambio climático y los cambios en el uso del suelo agravan estos incidentes, que a su vez conllevan riesgos importantes para la salud de las personas que se encuentran en las proximidades del fuego. Las emisiones generadas por los incendios contienen partículas contaminantes que están estrechamente relacionadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como con diversos tipos de cáncer.
Medición en tiempo real
Los sensores mejorados proporcionan información instantánea sobre la exposición a partículas finas de menos de 2,5 micrómetros (PM2.5) y hollín, que son dos contaminantes dañinos que se encuentran en el humo de los incendios.
Mar Viana, una de las investigadoras del estudio, indica que “Las dificultades de acceso a zonas afectadas por los incendios limitaban la obtención de datos en tiempo real. Para solucionar este problema, hemos adaptado los instrumentos de medición de calidad del aire urbano a condiciones extremas, permitiendo una recogida y seguimiento de datos precisa y segura sobre la exposición y la calidad del aire en entornos de incendio”.
La investigación ha mostrado que las cantidades de estos compuestos son similares tanto en incendios forestales como en quemas controladas, lo que hace que estas últimas sean actividades importantes para analizar la exposición de los bomberos en situaciones más manejables y menos complicadas que en los incendios forestales reales. Los resultados indican que las concentraciones de partículas finas son más elevadas durante las quemas controladas, aunque la exposición total tiende a ser mayor en los incendios forestales, dado que suelen durar más tiempo.
Barend van Drooge, también investigador de este proyecto, señala que “Uno de los hallazgos más sorprendentes ha sido que las actividades de postcombustión, como las tareas de limpieza o de extinción final, presentan una exposición más elevada a contaminantes de lo que se pensaba. Esto subraya la importancia de mantener medidas de protección, a menudo utilizadas solamente durante las tareas de combustión, también durante estas actividades que no implican contacto directo con el fuego”.
Imagen de archivo. patógenos, patógenos