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El enganche ilegal para el robo de combustible originó la actuación del SPEIS del Ayuntamiento de Madrid, en la que un total de 36 efectivos y 10 vehículos trabajaron durante más de nueve horas en la primera fase. Un reportaje de Enrique Álvarez, suboficial de bomberos del Ayuntamiento de Madrid.

La civilización moderna actual tiene sus bases en el uso extendido que hacemos de los hidrocarburos. Estos se utilizan como combustibles para los automóviles, además de ser materia prima para diversidad de materiales. Se trasportan a grandes distancias por conducciones   en superficie o enterradas llamadas oleoductos. Las fugas en estas infraestructuras suelen estar originadas por trabajos de excavación o perforación en el entorno del ducto, por corrosión (interna y externa), actos de sabotaje y enganches ilegales para el robo de combustible. Esta última circunstancia originó la actuación SPEIS (Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento) del Ayto. de Madrid, que a continuación vamos a comentar.

1ª fase de la intervención (05 de agosto de 2021)

A las 10:40 horas se recibe en la sala CISEM (Centro Integral de Seguridad y Emergencia de Madrid) el aviso de que en una zona no urbanizada hay una fuga de combustible de una instalación soterrada destinada al trasvase de hidrocarburos. Se activan como primera respuesta una BUP (Bomba Urbana Pesada) y una UMJ (Unidad de Mandos y Jefatura).

A la llegada de los vehículos, estos mantienen una distancia de seguridad con la zona de actuación y el jefe de la Intervención realiza un reconocimiento equipado con nivel I de protección y observa que de un punto del terreno emana gasolina y se ha creado una pequeña balsa a unos metros de distancia.  Muy cercana a la fuga existe una galería de servicio de nueva construcción, que en un principio no se ha visto afectada. Activación de un BNL (Bomba Nodriza Ligera).

Al tratarse de un hidrocarburo en zona no urbanizada y no existir riesgo para los núcleos urbanos cercanos, las prioridades estratégicas se centran en la inflamabilidad de los gases y la posible filtración del producto al subsuelo, por lo que se delimita un perímetro de seguridad (zona caliente) entorno a unos 50 metros.

Tras recibir información detallada de la infraestructura y otros datos de interés por parte de los    técnicos de la empresa de hidrocarburos, presentes en la zona de intervención, se define el plan de acción, que consiste:

Inicialmente, en el control de los posibles puntos de ignición, cubrición con espuma (AFFF) de la balsa que se ha creado a escasos metros de distancia del punto donde sale a la superficie el combustible, además de la monitorización constante de la atmósfera tanto exteriormente como en el interior de varias galerías de servicios subterráneas cercanas al incidente.  

Posteriormente, el despliegue de una línea de agua de 45mm como medida de seguridad para realizar el trasvase desde la balsa a camiones cisterna que se encuentran en zona segura, siempre en coordinación con el responsable de la empresa de hidrocarburos. Estos trabajos tienen una duración de 6 horas, por lo que se requiere del relevo total de las dotaciones cada cierto tiempo.

Finalmente, debido a la falta de luz solar, la empresa responsable presuriza la conducción afectada con gasoil, para disminuir el riesgo de inflamación y la peligrosidad del producto.  Debido a que durante toda la noche continuará el trasvase por aspiración a camiones cisterna que cumplen con la norma ATEX, los efectivos de bomberos se retiran hasta el día siguiente, que será cuando acometerán la segunda parte de la intervención con maquinaria pesada y que consistirá en descubrir la conducción en la zona afectada y proceder a su taponamiento.

La duración de esta primera fase fue de 9 horas y 50 minutos, interviniendo 10 vehículos y un total de 36 efectivos de bomberos.

2º fase de la intervención (6 de agosto de 2021)

Por parte del SPEIS se activan a las 09:30 una BFP (Bomba Forestal Pesada), una UIC (Unidad de Información y Comunicación) y dos UMJ.

La empresa de hidrocarburos continúa aspirando el gasoil de la balsa a los camiones cisterna. En el lugar se encuentra una excavadora para descubrir el tramo del oleoducto afectado, que se encuentra a un metro de profundidad. Evaluado el riesgo de inflamabilidad, y para garantizar la seguridad de los operarios de la empresa reparadora del oleoducto, se activa una unidad   de Soporte Vital Avanzado de SAMUR (Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate) y una BNP (Bomba Nodriza Pesada).

La zona caliente se reduce y se sitúa en el entorno de la zona de reparación de la tubería y zonas aledañas, monitorizadas en todo momento con detectores multigases. Las dotaciones de bomberos que se encuentran en esta zona están equipadas con traje de protección nivel I y provistos de una instalación de agua de 45mm.

En la zona templada se sitúa la BNP para que, en el caso de incendio, la lanza pueda ser usada y proyectar agua con espuma al hidrocarburo.

En la zona fría se sitúan el servicio sanitario y la furgoneta de avituallamiento preparando una zona de descanso que permita recuperar e hidratar a los equipos intervinientes, dadas las altas temperaturas y los prolongados trabajos de actuación.

Teniendo el conducto al descubierto, se localiza la fuga y se procede a su taponamiento por medio de un cono de madera específico. Posteriormente se coloca una brida de emergencia hasta que se pueda realizar una reparación definitiva. 

El restablecimiento de la normalidad en el oleoducto se produce tras el taponamiento de la fuga y la presurización de la canalización. La duración de esta fase de la intervención fue de 5 h y 30 minutos, actuando 5 vehículos y un total de 17 bomberos.

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