Los Servicios de Prevención y Extinción de Incendios cumplen un papel fundamental en la protección de la población frente a incendios, rescates y emergencias. Sin embargo, en un contexto donde el transporte aéreo se ha masificado y las aeronaves forman parte de la vida cotidiana en ciudades grandes y medianas, surge una pregunta clave: ¿se encuentran preparados nuestros bomberos para responder a una emergencia aeronáutica?
¿Por qué un bombero urbano debería recibir formación aeronáutica?

Porque los accidentes aéreos no siempre ocurren dentro de aeropuertos. Helipuertos hospitalarios, naves industriales, vías públicas y viviendas bajo rutas de aproximación pueden ser escenarios de impacto. La formación aeronáutica permite que los bomberos entiendan la estructura de una aeronave, los riesgos asociados a los combustibles y las maniobras de rescate específicas.
¿Qué tipo de situaciones pueden enfrentar en este ámbito?
Desde incendios en aeronaves tras un aterrizaje de emergencia, hasta evacuaciones de pasajeros, manejo de materiales peligrosos, o rescates en helicópteros accidentados. La realidad demuestra que la primera unidad en llegar a la escena suele ser la de los SPEIS urbanos, no la de los SEIS aeroportuarios.
¿Cuál es la problemática actual en sus planes formativos?
La inmensa mayoría de programas de bomberos urbanos no incluyen la formación aeronáutica como parte de su currículo obligatorio. Aunque existen prácticas habituales en conjunto con aeropuertos y bases aéreas, apenas existen módulos aislados o talleres ocasionales. Esto genera una brecha de preparación, ya que el personal carece de protocolos específicos y entrenamiento práctico ante emergencias aéreas.
¿Qué consecuencias puede tener esta falta de capacitación?
Las consecuencias son graves:
- Mayor riesgo para las víctimas por respuestas improvisadas o lentas.
- Exposición innecesaria de los bomberos al desconocer la localización de puntos críticos de las aeronaves (baterías, tanques de combustible, sistemas eléctricos, …).
- Dependencia total de los bomberos aeroportuarios, que en muchas ocasiones llegan tarde a las zonas urbanas debido principalmente a las autorizaciones pertinentes y su cadena de mando.
- Pérdida de confianza ciudadana al evidenciarse deficiencias en la atención de emergencias.

Familiarización de los Grabadores de Vuelo a primeros intervinientes. Imagen: Javier Tejedor.
¿Qué beneficios concretos tendría incluir formación aeronáutica en la instrucción de bomberos urbanos?
- Tiempo de respuesta optimizado: al no esperar refuerzos aeroportuarios.
- Mayor seguridad operacional: menos riesgos de explosiones, fugas y fallas en rescates.
- Coordinación interinstitucional: bomberos urbanos y aeroportuarios hablando el mismo “idioma técnico”.
- Confianza comunitaria: la población sabe que su ciudad está protegida en cualquier escenario.
¿Qué debería incluir un programa básico de formación aeronáutica para bomberos urbanos?

- Identificación de aeronaves y sus partes críticas.
- Técnicas de extinción con agentes especiales (espuma, polvos).
- Protocolos de evacuación y rescate en cabinas estrechas.
- Manejo de combustibles de aviación y materiales peligrosos.
- Coordinación con autoridades aeronáuticas y líneas aéreas.
- Simulacros prácticos en aeronaves o fuselajes de entrenamiento.
¿Por qué no se ha integrado todavía esta capacitación de manera formal?
Existen tres razones principales:
- Limitaciones presupuestarias, ya que la instrucción aeronáutica requiere infraestructura y materiales costosos.
- Falta de conciencia institucional, pues se sigue viendo la aviación como un ámbito exclusivo de aeropuertos.
- Ausencia de normativas claras que obliguen a los departamentos de formación de bomberos a incluir este tipo de módulos.
¿Qué pasos se pueden tomar para revertir la situación en nuestro país?
- Incorporar módulos obligatorios de formación aeronáutica en las academias de bomberos urbanos.
- Firmar convenios con aeropuertos y escuelas de aviación para entrenamientos prácticos.
- Crear normativas nacionales que reconozcan la necesidad de esta capacitación.
- Asignar presupuesto específico para simulacros y adquisición de equipos adecuados.
Conclusiones
La aviación forma parte de la vida moderna, y con ella los riesgos asociados. Los bomberos urbanos, como primera línea de respuesta en emergencias, no pueden seguir al margen de la formación aeronáutica. La problemática de la ausencia casi total de esta capacitación en sus planes formativos es una deuda pendiente que pone en riesgo vidas y bienes. Integrar esta instrucción no solo es una cuestión técnica, sino una decisión política y social que marcará la diferencia entre la improvisación y la preparación.
Un artículo de Javier Tejedor, Especialista en Operaciones Aéreas e Incendios Fundador del proyecto ARFF TEJEDOR AVIACIÓN®.