A primera hora de la tarde de ayer, ocurría la desgracia. Dos efectivos del Servicio de Bomberos de Alcorcón perdían la vida tras intervenir en un incendio aparentemente ocasionado al explosionar un vehículo eléctrico. Un tercer profesional permanece ingresado en el Hospital Universitario de Getafe y hay una quincena de intoxicados. Aunque todavía no hay una confirmación oficial debido a que no era seguro acceder al garaje comunitario en el que ha ocurrido el incendio, este se gestó cuando uno de los cierres de la estancia golpeó al vehículo. El impacto provocó que el coche comenzara a expulsar una gran cantidad de humo y, posteriormente, ardiera.
La tragedia ha vuelto a poner sobre la mesa el desafío que las baterías de ion de litio, con las que cuentan los vehículos eléctricos, suponen para los servicios de emergencia. El año pasado, este medio publicaba un reportaje en el que detallábamos que los vehículos eléctricos están equipados con baterías que fallan y se queman de una forma muy diferente a las de los vehículos de combustión interna, pues un defecto provoca una fuga térmica. Las baterías están compuestas por celdas electroquímicas, formadas por electrodos, electrolito (normalmente inflamable) y un separador. Cuando se produce un daño en el separador, se da un cortocircuito interno que lleva a un desbordamiento térmico. El daño puede darse por un abuso mecánico, térmico o eléctrico. Entre las posibles causas de los errores de estas baterías en aparcamientos están los fallos eléctricos, los cortocircuitos, un posible mal estado del cable de carga, un punto de carga defectuoso, sobretensiones eléctricas, el sobrecalentamiento del equipo de carga, un uso inadecuado de este o rayos.
Incendios especialmente peligrosos en espacios cerrados
Desde Tecnifuego, la Asociación Española de Sociedades de Protección Contra Incendios, señalan que «Cuando una batería de estas características se incendia, las temperaturas pueden superar los 1.000 °C, emitiendo gases tóxicos, corrosivos e inflamables como hidrógeno, dióxido de carbono, ácido clorhídrico, monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno, sustancias que no se generan en los incendios de motores de combustión. Además, estos incendios pueden reactivarse incluso después de haber sido apagados, ya que el calor puede dañar celdas adyacentes, lo que los hace especialmente peligrosos en espacios cerrados como aparcamientos subterráneos, como ha ocurrido nuevamente. Este suceso se suma a otros incendios similares en la Comunidad de Madrid en lo que va de año, confirmando la urgencia de reforzar la seguridad en aparcamientos y estaciones de carga».
La asociación insiste en tomar medidas en garajes y aparcamientos la incorporación de sistemas de detección temprana, la implantación de medios automáticos de extinción, la ventilación y el control de humos, los protocolos específicos de actuación y la seguridad en los puntos de carga.
El equipo de la revista Servicios de Emergencia lamenta profundamente la pérdida de los dos profesionales del Ayuntamiento de Alcorcón. Enviamos nuestro más sentido pésame a sus familiares, compañeros y amigos. Asimismo, deseamos la pronta recuperación de los afectados.