Ayer se llevaba al Pleno la normativa en una sesión en la que estaban presentes las Brigadas de Bomberos Forestales (BRIF) y, finalmente, el BOE incluirá la Ley de Bomberos Forestales. La normativa incluye la categoría profesional, enfermedades profesionales, coeficientes reductores en cuanto a edad de jubilación y otro tipo de articulados en materia de riesgos laborales, además de diferentes cuestiones que ya eran reivindicadas por el colectivo desde hace muchos años, suponiendo un antes y un después en la profesión de bombero forestal.
Durante la sesión se reunía la Junta de Portavoces, anunciando posteriormente el presidente del Senado que se había decidido suspendía la actividad parlamentaria de esta semana por las consecuencias de la DANA.
Un largo camino
En enero, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha comunicado su ambición porque la Ley de Bomberos y Agentes Forestales se aprobara y entrara en vigor. La ministra aseguraba entonces que este era uno de los asuntos que más le motivaban en, palabras textuales, “términos emocionales”.
Dos meses después el Consejo de Ministros aprobó dos proyectos de ley para establecer el marco jurídico básico de bomberos forestales y agentes forestales y medioambientales y, así, asegurar unas condiciones laborales y profesionales equivalentes en todo el país.
Pese al aparente avance, la ley se estancaba a mediados de septiembre cuando llegó a su fin el periodo de presentación de enmiendas al proyecto de esta legislación, en fase de tramitación por el Senado. Desde UGT manifestaban que la unidad de acción formada junto a CCOO y CSIF realizó una toma de contacto con todos los grupos políticos con el objetivo de que no se dieran alegaciones al texto aprobado por el Congreso, pero no fue posible.