La Unidad Militar de Emergencias (UME) demuestra en todas sus maniobras que sus componentes están formados para actuar ante cualquier situación límite. En su formación constante, la entidad ha realizado un simulacro de emergencia nuclear en la localidad de Brihuega, Guadalajara. Este ejercicio ha tenido como objetivo principal la evaluación de la capacidad de respuesta ante un posible escape radioactivo y la verificación de la coordinación de recursos estatales y extraordinarios no contemplados en el Plan de Emergencia Nuclear de la provincia (PENGUA).
En el simulacro se activó el plan de recuesta exterior de la central nuclear de Trillo ante un escape radiactivo, que podría requerir la evacuación de las poblaciones cercanas, haciendo necesario en este caso, la activación del PENGUA.
El ejercicio involucró a otras instituciones como la Guardia Civil, Policía Local, Cruz Roja y Protección Civil, demostrando la importancia de una respuesta coordinada en emergencias complejas. Las acciones incluyeron la evacuación de alumnos del Instituto Cifuentes, mediante autobuses de la Unidad Militar de Emergencias, escoltados por la Guardia Civil y su traslado a la Estación de Clasificación y Descontaminación (ECD). Estas estaciones pueden ser tanto fijas como portátiles, las cuales son instaladas por la UME y están diseñadas para clasificar y descontaminar a la población, antes de ser llevada al Centro de Atención al Ciudadano (CAC) o al Área Básica de Recepción Social (ABRS), para su filiación y alojamiento.
Desde la UME destacan que el uso de tecnología avanzada, como drones para la vigilancia o la medición de la radiación en el ambiente, ha mejorado su capacidad de respuesta, permitiéndoles identificar y evaluar rápidamente las zonas más afectadas por la radiación.
Colaboración con centrales nucleares españolas
La preparación de la UME para actuar en emergencias nucleares se pone en práctica desde la puesta en marcha de un protocolo de colaboración de 2013 con las centrales nucleares españolas. Dicha colaboración pretende mejorar la cooperación y garantizar una actuación eficiente en situaciones críticas.
La UME explica que este acuerdo ha sido clave para la formación especializada de sus miembros, especialmente de aquellos integrados en el Grupo de Intervención de Emergencias Tecnológicas y Medioambientales (GIETMA). Este grupo es responsable de la intervención en emergencias de alto riesgo, entre las que se encuentran las de tipo nuclear. Los efectivos requieren de una instrucción técnica y táctica que va más allá de la formación convencional. Su capacitación incluye el manejo de equipos de reconocimiento, identificación y señalización radiológica, así como la gestión de estaciones de descontaminación
Igualmente, en la unidad indican que, en situaciones de emergencia nuclear, el control de la exposición a la radiación es crucial. Esta se mide en sievert (Sv), la unidad que cuantifica la dosis de radiación ionizante recibida por una persona. Los efectos de la radiación pueden clasificarse como deterministas o estocásticos. Los deterministas ocurren con certeza si se supera un determinado umbral de exposición y pueden provocar daños inmediatos en los tejidos. Por otro lado, los efectos estocásticos son probabilísticos y pueden generar una enfermedad, aunque no se esté expuesto. La intervención de la UME se centra en minimizar la exposición del personal y de la población, mediante procedimientos de descontaminación y equipos de protección con máscaras NBQ y filtros especializados.
Imágenes: UME.