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Los profesionales del Grupo de Rescate Acuático han realizado simulacros con automóviles caídos en aguas bravas en un curso de 16 horas lectivas.

Un total de 19 profesionales del Grupo de Rescate Acuático (GRA) del Servicio de Bomberos ha realizado durante el mes de septiembre un curso de rescate de personas en vehículos sumergidos en ríos. La formación se ha desarrollado durante la primera quincena del mes en Murillo de Gállego (Zaragoza), y se enmarca en el programa de formación anual de la Escuela de Seguridad y Emergencias de Navarra (ESEN).

Se trata de un curso teórico-práctico de 16 horas lectivas basado en simulacros con automóviles caídos en aguas bravas para que los cuerpos de rescate puedan mejorar su intervención y poner en práctica los conocimientos en ese escenario. Los supuestos casos se condicionan de modo que exista dificultad en el acceso al vehículo y sea necesario emplear distintas técnicas de salvamento, siempre con todos los parámetros de seguridad requeridos.

Las caídas de coches en el agua o su arrastre en inundaciones resultan un peligro creciente a los que se enfrentan los servicios de rescate, y aunque las técnicas genéricas del Grupo de Rescate Acuático se pueden poner al servicio de las intervenciones, es necesaria una especialización en este tipo de salvamentos para adquirir habilidades específicas, necesarias para llevar a cabo las maniobras.

Estabilización del vehículo, acceso y extracción de las víctimas

El curso aporta una exposición específica de las características que presentan estos escenarios, tales como el comportamiento del automóvil en un torrente cuyo caudal circula con presión, o las diferencias que existen según la profundidad del agua, entre otras, además del conocimiento sobre el propio equipamiento de protección personal y colectivo o el uso de los sistemas de comunicación.

Durante la formación, los 19 participantes han practicado las técnicas de salvamento existentes para este tipo de situaciones, donde se incluyen también los procedimientos de auto-rescate, para reaccionar en caso de una caída accidental cercana al vehículo, tanto propia, como de una compañera o compañero. 

Asimismo, han analizado el comportamiento de los vehículos bajo el agua y cómo proceder a la estabilización del mismo para asegurarlo, estudiando los distintos tipos de anclaje a tierra. Una cuestión clave en este punto es la gestión de los cristales, tratando de evitar que se rompan y caigan dentro del vehículo, por el peligro de producir cortes. 

Finalmente, han puesto en práctica la extracción de supuestas víctimas y de los diferentes métodos para ello: conocidos en argot como “péndulo”, “diagonal tensada”, o con ayuda de una embarcación desde el agua o de un camión-grúa con plataforma desde la orilla. 

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