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Habitualmente, estos incendios se producen en las cocinas de estos establecimientos y es posible que a la llegada de bomberos el fuego no esté muy desarrollado o haya sido extinguido por el propio personal. Un reportaje de Enrique Álvarez, suboficial de bomberos del Ayuntamiento de Madrid.

La hostelería es el conjunto de actividades y prestaciones de servicios ligadas a las operaciones de un restaurante o establecimiento de alimentación y bebidas. La actividad de estos bares, restaurantes y cafeterías es esencial para cualquier ciudad y un elemento básico de la oferta turística, que constituye un factor esencial en el potencial turístico de cualquier país. El incendio en estos locales se ha incrementado en los últimos años y aunque no suponen un elevado riesgo para los SPEIS (Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos) en caso de que se den determinadas circunstancias, su extinción pueden presentar cierta complejidad y no exenta de riesgos.

Estos establecimientos hosteleros están clasificados como emisores acústicos y al estar ubicados, normalmente en las plantas bajas de los edificios de uso residencial- vivienda, deben adoptar aquellas medidas técnicas para no sobrepasar los valores límites de emisiones.

Para cumplir con estas ordenanzas se suelen acondicionar estos locales con elementos aislantes tanto térmicos como acústicos y realizar la bajada de techos. Estas medidas, en caso de incendio, pueden condicionar mucho la intervención de bomberos, debido a que, aunque los materiales empleados para aislar estos locales sean ignífugos, en contacto con el fuego suelen generar una gran cantidad de gases de incendio, que además de presentar una elevada toxicidad, se pueden o acumular en los falsos techos, con el riesgo de inflamación en caso de un aporte de aire no controlado, propagando rápidamente el incendio.

 
Habitualmente, estos incendios se producen en las cocinas de estos establecimientos y es posible que a la llegada de bomberos el fuego no esté muy desarrollado o haya sido extinguido por el propio personal.

En otras ocasiones, el incendio puede que no esté controlado y se propagué rápidamente por los conductos de extracción de humos (que suelen acumular grasa y suciedad) a estancias elevadas o altillos por las que discurren estos conductos. También debido a una deficiente compartimentación de muros interiores o perforaciones en los mismos para el paso de conductos, pueden propagarse los gases y humos a edificios contiguos.

Salvo excepciones, nos encontraremos con el establecimiento totalmente desalojado, por lo que el rescate no será una de nuestras prioridades estratégicas, pero si lo será, el control del incendio y la afectación de los gases a viviendas a las viviendas situadas por encima del local. 

En el caso de que el fuego se origine en la cocina y se propagué por los conductos de extracción de humos, para garantizar la total extinción deberemos acceder a la cubierta y localizar la salida de gases del establecimiento y si observamos que está afectado realizar la extinción en el interior del conducto por medio de una línea de agua 25mm (con el menor uso posible de agua) hasta que nos comuniquen la salida de agua por la campana extractora afectada.

En otras circunstancias el fuego puede a afectar a los falsos techos y propagarse por los mismos, por lo que es preciso el uso de la cámara térmica para un adecuado reconocimiento.  Además, existe el riesgo del colapso del techo por la afectación del fuego en los anclajes.

Estos incendios no suelen estar muy desarrollados, pero su extinción resulta bastante laboriosa y necesitan de un gran despliegue de medios, debido a que el incendio suele está controlado por la ventilación, dada la gran cantidad de gases y humos que se producen, y por ello, la escasa o nula visibilidad que dificultando en gran medida las labores extinción, que suelen combinarse con el desmantelamiento de los falsos techo y aislantes para poder llegar a las zonas que se han visto afectadas.

Esta circunstancia requiere por parte de las dotaciones, de un autocontrol del ERA (Equipo Respiratorio Autónomo) y de un control exterior de aire por parte del jefe de dotación. Lo que precisa de un relevo continuo de los equipos de trabajo y un gran gasto de botellas de aire comprimido. Siendo necesario en muchos casos la activación de un Furgón de Reserva de Aire (FRA) y Bombas Urbanas Pesadas (BUP) de apoyo.

En el caso de disponer de ventiladores eléctricos de presión positiva con brumizadores, podemos combinar los trabajos de extinción con una ventilación forzada para mejorar las condiciones de visibilidad y bajar así la temperatura de los gases, facilitando mucho los trabajos a las dotaciones actuantes. Nunca ventilaremos si no tenemos controlado el incendio, debido a que, con un aporte de aire no controlado, podremos propagar rápidamente el incendio y que este adquiera grandes proporciones.

La ventilación de las zonas afectadas de gases y humos que se realizada tras la extinción del incendio es necesaria para dar por finalizada cualquier intervención. En estos establecimientos debido a su distribución interior y a la existencia de sótanos o almacenes del que disponen para el desarrollo de su actividad, una ventilación natural puede que no resulte efectiva, teniendo que proceder a realizar una ventilación forzada aplicando las técnicas de ventilación por presión positiva (VPP) o ventilación por presión negativa (VPN).

Para finalizar, es importante recordar que, en estos incendios debido a grasas, aceites, y otros productos que se emplean habitualmente en estos establecimientos y junto con los productos resultantes de la combustión, los EPIs utilizados por las dotaciones actuantes, deben ser retirados para su limpieza y sustituidos por otros limpios. (Ley 31/95 de Prevención Riesgos Laborales).

En definitiva, todos los bares, cafeterías, restaurantes… que utilizamos en nuestro día a día y que a priori podemos pensar que pueden tener en caso de incendio, una intervención bastante sencilla, por sus características y todas las normativas que deben cumplir, hacen que las actuaciones de los servicios de extinción de incendios deban apoyarse en protocolos muy estrictos y muchos aspectos a tener en cuenta.

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