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Entrevista a Pablo Gárriz Galván, presidente de la Asociación Española de Lucha contra el Fuego (ASELF). ASELF es una entidad privada sin ánimo de lucro cuya finalidad es la defensa de las vidas humanas y del patrimonio frente a los siniestros de todo tipo.

Pablo Gárriz Galván, es presidente de la Asociación Española de Lucha Contra el Fuego (ASELF) y Doctor en Seguridad Humana y Derecho Global por la Universidad Autónoma de Barcelona. Toda su actividad profesional ha estado íntegramente vinculada con el campo de la gestión de riesgos, la seguridad y las emergencias en sus distintas vertientes. Cuenta con diversas menciones, medallas y reconocimientos, entre ellas, la cruz del mérito militar y la medalla al mérito de Protección Civil del Ministerio del Interior. Desde SERVICIOS DE EMERGENCIA le entrevistamos para conocer de primera mano la asociación que preside.

¿En qué consiste su labor dentro de ASELF? ¿Qué puesto ocupa?
En primer lugar, soy un socio más que, en un momento dado, tuve el gran honor de ser elegido presidente de la Asociación.  Eso fue en la Asamblea General llevada a cabo en el año 2008 coincidiendo con la celebración del SICUR. Por lo tanto, mi función, conjuntamente con el resto de los miembros de la Junta Directiva, es impulsar, llevar a cabo y coordinar las diferentes actividades de ASELF. Y, en mi caso concreto, además también me toca la representación legal de la Asociación. 
 

¿Cuántos años lleva en funcionamiento ASELF? ¿Cómo comenzó todo?
Nace en el año 1959 (hace ya 62 años) gracias al impulso dado por un amplio grupo de profesionales de distintos colectivos afines y cuyo resultado directo fue la celebración del “I Congreso Nacional de Bomberos” acaecido en Madrid en noviembre de ese mismo año.

Tras el éxito de este evento y llevadas a cabo las gestiones correspondientes, se aprobaron definitivamente los Estatutos de Constitución de ASELF el 21 de julio de 1961. De hecho, en la promoción y creación de ASELF participaron muy activamente miembros y responsables del Servicio de Defensa Química y Contra Incendios del entonces Ministerio del Aire, del Servicio de Incendios Forestales del Ministerio de Agricultura (el antiguo ICONA), de las Brigadas de Socorro de la Cruz Roja y de los Cuerpos de Bomberos de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Santiago de Compostela, San Sebastián, Santander, Valencia, Santa Cruz de Tenerife y Sevilla, además de diversos Servicios de Bomberos de Empresas e Industrias. Apoyados en todo momento por los responsables de la Defensa Pasiva Nacional (posterior Dirección General de Protección Civil, creada en 1960) y de la Dirección General de Administración Local.

¿Qué es y qué tipo de actuaciones lleva a cabo la asociación? ¿Qué fines tienen?
ASELF es una entidad privada sin ánimo de lucro, declara de utilidad pública estatal por el Ministerio de Interior y de utilidad pública municipal pode el Ayuntamiento de Madrid, de ámbito estatal, con sede social en Madrid, duración indefinida y cuya finalidad es la defensa de las vidas humanas y del patrimonio frente a los siniestros de todo tipo. De hecho, concretamente sus fines estatutarios son:

-Fomentar los estudios de la prevención y extinción de incendios y salvamentos y su aplicación a todas las actividades, procurando la máxima divulgación.

-Promover la investigación sobre la teoría y técnicas de extinción y salvamento, así como sobre la investigación de los incendios.

-Colaborar con las Administraciones Públicas responsables en materia de Protección Civil, a todos los niveles, a fin de aportar cuantas iniciativas y servicios redunden en la mejor eficacia de las actuaciones.

-Promocionar la profesión de bombero, a todos los niveles y empleos, actuando en los campos que incidan en su capacitación profesional, valoración social e implantación como servicio público, tanto sea en régimen laboral, funcionario o voluntario.

-Participar en aquellas asociaciones supranacionales con finalidades comunes a ASELF y colaborar con otras de ámbito estatal, autonómico o local, especialmente de la Comunidad Europea e Hispanoamérica.

Es importante remarcar que ASELF no es un “sindicato” ni una “asociación profesional”, lo que supone que esté inscrita en el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior. Por tanto, la finalidad de ASELF no es la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales de grupos profesionales concretos sino la defensa independiente de los fines estatutarios de la Asociación, lo que la convierte en una organización completamente transversal en todos los sentidos y en un punto de encuentro sectorial.

¿Cuántas personas forman parte de la asociación? ¿Cuántos socios tienen en la actualidad?
ASELF representa, de media, a un millar de socios de número, perteneciendo su mayoría a servicios de prevención, extinción de incendios, salvamento, rescate, protección civil y gestión de emergencias en todas sus categorías y especialidades.

Asimismo, ASELF cuenta también con cerca de un centenar de socios protectores, colaboradores o patrocinadores entre los que se encuentran diversos organismos y Administraciones Públicas y gran parte de los más reconocidos fabricantes y empresas del sector de la Seguridad Contra Incendios, la Protección Civil y la Gestión de Emergencias.

Recientemente han celebrado la 27ª edición del Congreso Nacional de Bomberos ‘Bomberos, los técnicos del riesgo’ en Murcia, ¿cuántas personas han participado? ¿cuál era el eje principal de este Congreso?
Ha sido una edición muy especial de nuestro Congreso, tanto por las circunstancias como por el formato. De hecho, como se suele decir “de la necesidad virtud”, ya que hemos podido poner en marcha un Congreso de alto nivel que de forma simultánea ha permitido la participación de más de 450 inscritos de forma presencial, on-line y/o a demanda.

Y esto ha sido posible gracias, primero de todo, a un grupo de socios (con José Antonio María Ayala a la cabeza) que de manera desinteresa han sido el núcleo duro de la organización. A esto le debemos sumar el apoyo excepcional que hemos tenido por parte de la institución educativa Claudio Galeno, del Gobierno de la Región de Murcia y del Ayuntamiento de Murcia.

Además de contar con la colaboración de numerosas instituciones públicas, hemos tenido el imprescindible apoyo y patrocinio de Drager, Gesparques, MSA, Tempel Group, Tipsa, Adaro, Allison Transmission, APPLUS TST, Francisco Aragón, Grupo Gea Perona, Iturri, Mercedes-Benz, SEGANOSA y SICUR.

Se ha contado con un programa muy completo con una serie de conferencias y ponencias de temas de interés actual, más una serie de talleres prácticos que se han ejecutado en la recién estrenada Escuela de Bomberos del Ayuntamiento de Murcia.
 

¿Cómo se podrían resumir la celebración de este congreso? ¿qué se han encontrado los participantes?
La verdad es que después de todo el esfuerzo hecho y de tener que posponer el congreso hasta en tres ocasiones, esta edición ha sido un éxito de participación y, sobre todo, nos ha permitido retomar el contacto y el intercambio de experiencias profesionales y el contacto directo personal, cuestión que todos estábamos echando muy en falta.

En esta edición los participantes en el congreso han compartido no sólo las actividades propias del congreso sino también el espacio de los almuerzos y de las comidas, más la recepción y la cena oficial, lo que ha permitido estrechar lazos y compartir momentos muy gratificantes.

¿Cuántos servicios de extinción de incendios prestan su servicio en España? ¿Y cuantos bomberos trabajan en ellos?
Sobre 2006 y a petición de la Dirección General de Protección Civil del Ministerio del Interior se realizó un censo que sirvió para actualizar la información que teníamos. Asimismo, este estudio se actualizó más tarde en 2010, en el cual se registraron 645 parques de bomberos aglutinados en torno a unos 140 servicios de distinta índole.

Este trabajo fue puesto después a disposición de la plataforma para la jubilación anticipada y el reconocimiento de las enfermedades profesionales. La famosa PUB (Plataforma Unitaria de Bomberos) de la que ASELF fue impulsora y con la que se consiguieron importantes reconocimientos para el conjunto del colectivo.

Cierto es que en esta información no se contemplan las unidades ni servicios de carácter militar (como puede ser la UME), ni los servicios de extinción de incendios forestales, ni tampoco los servicios de bomberos de empresas privadas o de empresas de bomberos “privados” que prestan servicio a terceros.

Esta situación aglutina a unas 22.000 personas laboralmente lo que es un dato muy parcial y sesgado pues no contempla tampoco a diversos colectivos ni a los voluntarios (que se estima son unos 5.000). Lo que es una grave consecuencia de la falta de definición y de la indeterminación legal actual de lo que es un “servicio de bomberos” y de lo que es, incluso, el término “bombero”.
 

Por otro lado, ¿de cuántos vehículos se compone el parque móvil de vehículos de bomberos en España?
Estamos en la misma situación que en referencia al tema anterior, por desgracia no existe un ente que se encargue de aglutinar y de centralizar la información sobre este campo. Lo que genera una imposibilidad manifiesta para poder conocer la “foto” real de la situación del sector.

Además, nos encontramos con una fuerte dispersión competencial, con una fuerte atomización y con importantes desequilibrios territoriales donde hay servicios, como el de la Comunidad de Madrid, con más de 20 parques y cerca de 350 vehículos y, sin embargo, otros muchos con una sola base y dos o tres vehículos. 

¿En qué situación se encuentran los servicios de extinción de incendios en España respecto a otros países de la Unión Europea? ¿Qué diferencias principales existen?
La situación es una combinación de lo que ya he referido en las contestaciones anteriores, en todo caso, hay un capital humano excepcional con una vocación y motivación que lucha persistentemente contra unas estructuras que no acompañan y un contexto legal de indeterminación que tampoco ayuda.

La diferencia sustancial principal es que en la mayoría de los países de nuestro entorno existe una incorporación real, articulada, coordinada, común y efectiva de los servicios de bomberos, en todas sus variantes y denominaciones, en las estructuras de los sistemas nacionales de Protección Civil.

Es más, se configuran como la piedra angular de los sistemas de Seguridad Pública de los Estados y, por tanto, son una parte intrínseca de los sistemas de Seguridad Nacional.

Elementos que tampoco son bien entendidos dentro del colectivo o que, pretendidamente, no se han querido explicar o explicitar por otras cuestiones de tipo político o de oportunidad de los diferentes actores (lo que incluye también a los sindicatos).

Y respecto al resto del mundo, en general, ¿qué diferencia a los cuerpos de bomberos de nuestro país? ¿Con qué fortalezas contamos?
Las comparaciones en genérico y en general son siempre imperfectas e injustas. Las características del entorno, la realidad social, la situación económica, los aspectos culturales,… determinan las estructuras de respuesta de cada lugar.

Si bien contamos con debilidades evidentes que generan un alto nivel de ineficiencia sistémica que no permite aprovechar adecuadamente el posible retorno del nivel de inversión actual, sin lugar a duda, la mayor de las fortalezas son las personas. Pero igual que pasa en otros ámbitos muy vocacionales como son la sanidad, la educación, las Fuerzas Armadas o los cuerpos de policía donde las carencias se suplen con ingenio, voluntad, dedicación, esfuerzo y sacrificio.  

¿Qué retos afrontan los cuerpos de bomberos de nuestro país de cara al futuro a corto-medio plazo?
Una necesaria reforma de las estructuras administrativas actuales que garanticen un nivel homogéneo de protección y seguridad de todos los ciudadanos con independencia del lugar donde se encuentren, una normativa marco reguladora específica que resuelva las indeterminaciones e indefiniciones actuales, un papel más activo y proactivo del Estado para que cumpla su función estratégica de coordinación y supervisión del conjunto (lo que no quiere decir que el resto de los niveles administrativos inferiores no deba seguir haciendo sus deberes).

Hay que recordar que ya no hay discusión posible, la jurisprudencia ha dejado meridianamente claro que la Protección Civil es parte de la Seguridad Pública, y la Seguridad Pública es una competencia propia del Estado, lo que supone que estos ámbitos se imbriquen, a su vez, en el -muy desconocido- Sistema de Seguridad Nacional.

Hay que acabar también con la estacionalidad y la precariedad laboral en aquellos colectivos que se dedican a la extinción de incendios en el entorno forestal y reconocer sus funciones y especificidades, por lo que resulta extraño que se pretenda regular el ámbito de los denominados bomberos “forestales” cuando el concepto previo de “bombero” está todavía por definir de manera específica. Lo que requiere que muchos actores superen intereses cortoplacistas y coyunturales particulares y que se busque un marco regulador convergente e integral con el que, sin duda, los diferentes colectivos y la Sociedad en su conjunto saldrán ganando.

Y, por último, sumado todo ello a una adecuada dotación económica que genere los recursos necesarios para soportar el sistema, lo que obliga también a repensar estructuralmente los mecanismos que fijan las aportaciones para el sostenimiento económico y financiero del sistema, así como la forma y modo de participación y contribución de aquellos especialmente beneficiados (como es el sector asegurador y determinadas actividades industriales). 

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