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Entrevista a Marc Castellnou Jefe del GRAF y presidente de la fundación Pau Costa.

Marc Castellnou es ingeniero forestal, presidente la fundación de ecología del fuego y gestión de incendios Pau costa Alcubierre (FPC), además de jefe de los grupos de apoyo en actuaciones forestales (GRAF) de los bomberos de la Generalitat de Cataluña.

Los expertos reconocen a Castellnou como especialista de referencia en la materia a nivel español e internacional. Formó parte del equipo enviado por la Unión Europea para asesorar al Gobierno de Chile durante la crisis de incendios que sufrió el país a principios de este mismo año. Más reciente es su participación en los incendios que azotaron Portugal, fue elegido uno de los 12 miembros de una comisión independiente que analizó el origen, las características y las dinámicas de los incendios que ardieron durante una semana y causaron 64 muertes. A sus 45 años ha participado como apoyo en numerosos fuegos por todo el mundo, “España, Portugal, Francia, Italia, Grecia, Estados Unidos, Chile, Argentina, y en el norte: Irlanda, Inglaterra, Noruega y Alemania”.

Además preside la fundación Pau Costa Alcubierre (FCP) que nació en 2011 como una plataforma de información sobre gestión de incendios forestales, a la vez que como un instrumento de difusión e investigación en lo que él llama la ‘ecología del fuego’.

Usted es conocido como una de las personas que más sabe en España de incendios forestales y como un "experto de la Unión Europea" en el tema. Además de ser jefe de los GRAF pertenece al Sistema de Protección Civil de la UE y ha sido requerido por varios países y organismos como asesor. ¿Cómo ha sido su trayecto desde los montes a los despachos?
Es una trayectoria que no ha terminado todavía. Estamos en los despachos pero seguimos de guardia y yendo a campo cada día. De hecho el trabajo de analista estratégico no se sustentaría sin la presencia proactiva en los incendios. Es decir, no vamos por que el incendio es grande, vamos porqué se puede hacer grande. Con lo cual, terminamos yendo a conatos cada día.

Suponemos que precisamente en oficinas y despachos es donde ocupa la mayor parte de su tiempo. ¿Aún apaga incendios personalmente? ¿Extraña estar ‘a pie de monte’?
Estaría más a pie de monte de lo que estoy, sí. Pero en mi caso, he llevado los despachos al monte. La tecnología y un gran equipo de gente nos lo permiten. De hecho nos lo hemos autoimpuesto.

El bombero chileno Alejandro Artigas aseguró, durante su ponencia en el congreso de la APTB en Oviedo, que Chile había inaugurado este año los incendios de sexta generación, según la clasificación del Sistema de Protección Civil de la UE. Artigas habló de una situación de “tormenta de fuego extrema”, reforzada por “un cúmulo de circunstancias anómalas”. ¿Qué define a un incendio de este tipo? ¿En qué otros sitios se han producido? ¿Ha vivido Portugal un incendio de sexta generación?
Los incendios de sexta generación son aquellos que tienen capacidad de alterar la atmósfera a meso-escala. No ya incendios intensos y rápidos aprovechando las situaciones atmosféricas, si no incendios extremos que por su duración terminan modificando todo su entorno y creando condiciones para hacerse más grandes e intensos. La clasificación en generaciones la acuñamos nosotros para explicar la evolución del problema que plantea el incendio ante la capacidad de extinción. La 1ªG era la continuidad de combustible posterior al abandono del paisaje, la 2ªG era la velocidad sumada a la continuidad. La 3ªG la intensidad sumada a la continuidad y la velocidad. La 4rtaG implicaba ya incendios continuos, rápidos e intensos en interfase urbano-forestal y la 5ªG era la simultaneidad en la misma área geográfica de incendios de 3ªi 4ªG.

La 6ª vino para enseñarnos que siempre puede empeorar y vimos tormentas de fuego generadas sin las condiciones para ello. Generadas por la energía acumulada por los incendios simplemente a una escala no de decenas de Km si no de miles. Esto es inaudito en las latitudes mediterráneas, no tanto en los mundos boreales donde atmósferas más frías en altura si lo facilitan.

¿Y qué países son más propensos a sufrir a día hoy este tipo de incendios?
Como he dicho el mundo boreal es más propenso, pero ahora vemos que con el cambio climático todos aquellos que acumulan paisajes no gestionados y con problemas de perturbación sequía, plagas o incendios son susceptibles. Pero básicamente aquellos países que han desarrollado una gran capacidad de extinción de incendios sin invertir en economía forestal. Es decir, básicamente países del primer mundo que han abandonado el campo y la gestión forestal y han solucionado la amenaza incendios con grandes sistemas de extinción que generan la temida paradoja de la extinción.

Aterricemos en España… ¿Qué zonas tienen mayor probabilidad de sufrir un incendio de sexta generación?
Toda España, pero si hay que fijarse en una zona, aquellas que no acostumbran a quemas y que ahora están sufriendo más que las que sí, debido a que tienen bosques densos, viejos y fuera de rango climático. Es decir, bosques que crecieron con un clima hace un siglo o más. Y ese clima se ha ido para no volver. Estos bosques están muy estresados y son susceptibles a esos grandes incendios devastadores porque tienen más carga que ninguno. Las alturas de las sierras y el norte peninsular están ahí. De hecho hay un gran incendio remotamente posible pero que hemos empezado a trabajar en ejercicios junto con el de la Selva Negra alemana, el prepirineo des de Navarra a Gerona. Estas dos zonas son ahora mismo escenarios de futuro para un potencial megaincendio de este tipo.

Entrevistado en febrero por un medio chileno, usted aseguró que "Chile tiene una gran capacidad para enfrentar incendios. Nosotros (en España) hemos colapsado con incendios forestales más chicos que éste. Chile lo ha sufrido, pero no ha colapsado”. Sin embargo, en Chile el 100% de los bomberos son voluntarios, y los recursos públicos destinados a los servicios de extinción son prácticamente inexistentes. ¿Cómo se explica esto?
Trabajan a una escala más flexible y saben ceder terreno para concentrarse donde van a poder. En España esto pasaba antaño pero ahora ya no. Fue interpretado como una debilidad y se invirtió en más y con medios más grandes. Esta lucha por el metro nos ha concentrado en las llamas y no en el incendio como fenómeno. España ahora es muy eficiente contra las llamas, pero cada año algún incendio escapa a esta capacidad y plantea el problema. Lo que vimos como una debilidad ante estos nuevos y grandes incendios es una virtud. Tendremos que reaprenderla.

Si los incendios cambian, nosotros debiéramos cambiar con ellos. ¿Cómo se debe enfrentar esta nueva generación de incendios?
Con conocimiento del papel del fuego en nuestros ecosistemas. Es decir, dejando de ver el fuego como enemigo e intentando permitir y gestionar los incendios de baja intensidad para que nos ayuden a crear un paisaje que no permita los de alta intensidad. Cambiar la cultura para con los incendios, recuperar la de nuestros bisabuelos y especialmente enfrentándonos al fuego no para eliminarlo a cualquier precio si no para vivir con él en un paisaje sin que sea un gran problema. Esta es la primera cosa a cambiar.
La segunda es que tenemos de evolucionar de sistemas de extinción de maniobra a sistemas tácticos y estratégicos. Y en este proceso introducir el bien común como valor estratégico.

Y en lo que respecta a los medios móviles, ¿Necesitan los vehículos de extinción de incendios contar con características especiales para adaptarse a estos incendios de sexta generación?
No, no lo veo. Necesitamos invertir en lo que va dentro del móvil, el bombero forestal. Necesitamos creernos esta figura e invertir en ellos. Hay que superar la temporalidad ya.

Recientemente escuchamos la siguiente frase en boca de un bombero: “Los incendios forestales se apagan en invierno”. Si tuviéramos que otorgarle un porcentaje de importancia al tema de la prevención a la hora de gestionar los incendios forestales, ¿cuál sería?
100%. La gestión forestal lo es todo. Las llamas son la expresión de la no gestión. Como sociedad decidimos si invertimos en paisaje o en llamas.

¿Cuánto le cuestan a nuestro país los incendios forestales?
Demasiado

¿Cuáles son, a su juicio, las debilidades de los servicios de extinción de incendios en España respecto a otros países en los que ha participado activamente? ¿Y las fortalezas?
La debilidad es simple: estamos atomizados y si bien colaboramos no somos una estructura que se puede unir bajo un mando en estas grandes emergencias. Hay que dejar de ser autonómicos y hay que ser todos estatales. No digo a nivel de dependencia orgánica, pero si a nivel de capacidad de autoorganizarnos y de trabajar juntos.

La mayor fortaleza es nuestra experiencia. No hay o no he visto lugar en el mundo con la diversidad de aproximaciones al problema y la cantidad de experiencia. Si pudiésemos sumar todos en lugar de cada uno en su sitio podríamos solos asumir Europa.

Háblenos de la Fundación Pau Costa, que usted preside. ¿Cuáles son las líneas centrales del trabajo de la fundación? ¿Y del suyo en ella?
La Fundación es una plataforma para permitir a la comunidad de incendios intercambiar, conocer, explorar, moverse y conocerse. Cada uno limitado en su lugar de trabajo puede aprender hasta un límite. La Fundación la creamos para permitir superar este límite y acelerar el intercambio de información, experiencias y conocimiento. Y permitir especialmente invertir en las personas y no en los dispositivos.

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