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La estandarización de estos vehículos ha llegado para quedarse

Se ha discutido mucho (y se discutirá) sobre si es mejor un modelo donde el paciente pueda ser atendido sin tener que ser trasladado o bien uno en el que el paciente sea transportado directamente a un centro para ser atendido. Seguro que nosotros, en nombre de los fabricantes de ambulancias, no vamos a ser capaces de dar respuesta a este dilema.

Lo que si hemos visto es que las ambulancias no han sido ajenas a estos diferentes modelos de servicios asistenciales. Y el modelo asistencia afecta al carrozado.

A día de hoy hay casi tantos tipos de ambulancias como servicios sanitarios demanda la sociedad.

Estamos seguros de que esta especialización viene fundada por multitud de estudios que determinan cuál es la mejor respuesta asistencial en cada caso. Lógicamente, el patrón de conducta social -y su fugaz evolución- puede ser el factor más determinante para que esto no pare de cambiar. Las nuevas tecnologías, la especialización, los nuevos medios de transporte, las nuevas profesiones laborales o, simplemente, la evolución de nuestras costumbres, son cuestiones que afectarán a los vehículos utilizados en el transporte sanitario del futuro.

En nuestra retina aguardan las imágenes de las ambulancias del siglo pasado, fabricadas en vehículos turismos con una configuración ranchera (Peugeot 505, Chrysler 180, etc.), con una pequeña transformación para elevar unos centímetros el techo y una camilla, y muy justas de equipamiento. Un vehículo así se ve poco últimamente. Simplemente porque, en la mayor parte de los casos, no es práctico (pese a que se podrían fabricar en algunas categorías).

En España el transporte sanitario ha podido decidir en colaboración con el fabricante de la ambulancia la forma de ser de sus vehículos porque nunca se exigió un estándar como se hacía en otros países. Hemos decidido la configuración de muebles, butacas, etc., hasta el momento en que la legislación nacional ha pedido el cumplimiento a último nivel de la norma UNE EN 1789.

Esta norma es un estándar que fija a los fabricantes y transformadores de este tipo de vehículos cómo deben ser los vehículos sanitarios y sus equipamientos. Hablamos de dimensiones del compartimento del paciente, ensayos para los sistemas de fijación de elementos, asientos, cinturones y anclajes, etc. En el momento en que los fabricantes de segunda fase comienzan a fabricar conforme a esta norma, el margen de configuración de una ambulancia se reduce a lo exclusivamente homologado. Es por ello que la estandarización de estos vehículos ha llegado para quedarse.

Para aquellos que no conozcan esta norma, decir que en Europa, tras vivir dos guerras mundiales, el desarrollo técnico de este transporte se aceleró. Este hecho tan desgraciado supuso una revolución en los medios para tratar los heridos, algo que, sumado al contexto europeo, llevó a la creación de un marco estándar para las ambulancias.

La norma se divide en dos partes, la que se corresponde con el vehículo y la que define el equipamiento médico que esta debe llevar en su interior en función del tipo que corresponda.

En cuanto al vehículo, que es de lo que nos encargamos los fabricantes, decir que la norma ha evolucionado, desde sus inicios casi geométricos (que aún evolucionados, siguen existiendo), a buscar los límites estructurales de los elementos que conforman el habitáculo del paciente.

Esto se hace a través de ensayos dinámicos. Los prototipos de carrocería se someten a esfuerzos de 10G mediante crash test, donde los fabricantes pueden comprobar que los muebles no se desprenden y que el comportamiento de las fijaciones es correcto. Esto se hace en cinco posiciones diferentes del vehículo, para que nada quede sin ser analizado.

Añadido a este concepto de comprobación estructural, también es importante conocer que la norma establece la certificación del cumplimiento de los prototipos, y posteriormente de las unidades fabricadas, con unos niveles de ruido, aceleración, comportamiento de los materiales ante el fuego, climatización, etc., que siguen unos parámetros concretos.

Para los fabricantes de ambulancias, el cumplimiento de la norma supone un esfuerzo muy importante en favor de una seguridad más elevada de sus ocupantes.

Acreditar el cumplimiento de esta norma a día de hoy es obligatorio en nuestro país, tanto por la parte de vehículo homologado como por la parte del equipamiento sanitario. Importante es identificar bien y aclarar bien quién acredita el cumplimiento en cada caso. En nuestro país será el Real Decreto 836/2012 quien marque la parte sanitaria, y en toda Europa son la Directiva Marco de Homologación de Vehículos 2007/46/CE y los Servicios Técnicos acreditados quienes entregarán la autorización administrativa al fabricante de ambulancia para que su vehículo pueda ser documentado por el mismo y matriculado.

Como conclusión, dejar la reflexión al sector de que la introducción de esta norma nos ha llevado a la estandarización de un producto que llegó a ser a medida. La participación de todos en su evolución evitará que sus posteriores modificaciones nos lleven a patrones que no nos representan.

¿Somos capaces en Europa de tener todos las mismas ambulancias? Un asunto muy interesante que seguro veremos en esta publicación muy pronto.

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