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Lo dijo Fernando Talavera cuando se refirió a los nuevos retos del Sistema Nacional de Protección Civil: "Los fenómenos catastróficos son fascinantes para la población. Hay algo importante ahí que conmueve más allá de las estadísticas, una necesidad social importante en la materia, que traspasa los indicadores de mortalidad”.

El interés que genera el tema es innegable, y los organizadores del congreso de bomberos de la APTB no le dedicaron una mesa, sino dos. El coronel Martín Cucalón, Alfonso Lozano, Andrés Picazo y Fernando Talavera fueron los ponentes de la primera.

Reacción eficaz ante catástrofes naturales superando el protocolo: Coronel Martín Cucalón, Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil. Ecuador.
El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, el más antiguo de Latinoamérica, debió enfrentarse a uno de sus mayores desafíos el pasado 16 de abril de 2016, cuando un terremoto de 7.8 grados (escala de Richter) sacudió el país, dejando un saldo de 663 fallecidos, 9 desaparecidos, 6.277 heridos y 28.775 personas sin vivienda. Esa noche –“la primera de muchas sin dormir para nosotros”-, Bomberos activó inmediatamente el protocolo, con el respaldo que le daban 16 años de entrenamiento en operaciones USAR (Urban Search and Rescue) y la adquisición de equipos e implementación de procedimientos aplicables a éstas.

"Fuimos el primer grupo en llegar a la zona del desastre -rememoró el coronel Cucalón-. Cuando llegamos encontramos un caos completo, con un 40% de la ciudad destruida y sin ningún tipo de organización por parte de ninguna institución o autoridad. No era nuestra provincia ni nuestra responsabilidad, pero nos tocó asumir el control e iniciar las búsquedas de rescate". Los trabajos iniciales incluyeron marcajes en las viviendas, identificación de las estructuras que representaban riesgos, búsquedas con la unidad canina... En total, se rescataron 16 víctimas en Guayaquil -"entre fallecidas y vivas", acotó Cucalón- y 22 en la provincia de Manabí.

Diversas ONGs, entidades y personas se unieron para ofrecer una primera respuesta comunitaria, como dar atención psicológica a víctimas y bomberos u organizar colectas de alimentos y ropa. Por otra parte, hubo que enfrentarse al colapso de los servicios básicos, que "fue terrible en esa zona", ya que dos provincias que suman cerca de 4 millones de habitantes se quedaron sin ellos.

A la hora de las reflexiones posteriores, el coronel Cucalón lamentó que "durante el terremoto aparecieran más de 50 fuerzas de tarea sin ninguna autorización del país. Ese fue un problema muy serio para el gobierno. Llegaron sin organización ni autonomía, algunos con ganas de ayudar y otros con ganas de salir en la foto". "El 'turismo' que se realiza en este tipo de eventos es una situación que hay que tomar en cuenta", advirtió. Sus últimas palabras, sin embargo, fueron para agradecer a todos aquellos que, "con valentía y solidaridad, acudieron a ayudar, así como a las instituciones internacionales".

La respuesta de equipos europeos en desastres naturales: Alfonso Lozano Basanta. Progamme Officer. Dirección General de Operaciones de Protección Civil Europea y Ayuda Humanitaria. Bruselas.
Coincidiendo con su antecesor, Alfonso Lozano arrancó su presentación advirtiendo que “la ayuda no coordinada puede generar un problema”. Es por ello que el Mecanismo Europeo de Protección Civil provee de esa necesaria coordinación a sus 34 países miembros, ofreciéndoles apoyo en el desarrollo de diversas habilidades y herramientas en temas de prevención y emergencias, así como formación de expertos y realización de ejercicios y simulacros, siempre desde una cultura de prevención y planificación previa. En cuanto a la respuesta frente a las emergencias,  hay 156 equipos de Protección Civil y 12 de apoyo técnico y logístico dispuestos a prestar ayuda.

Ahora, existe un proceso de certificación para formar parte de esta reserva voluntaria europea, que tiene como objetivo “asegurar el cumplimiento de unos criterios mínimos”. “No puedes llegar a ayudar y terminar siendo un estorbo”, explicó Lozano. Las evaluaciones abarcan aspectos como la logística, finanzas o preparación, así como procedimientos operativos y -mediante simulacros- elementos como movilización, autosuficiencia, cooperación, coordinación, estrategia de salida…

¿Pero cómo funciona el mecanismo en caso de desastre? Es importante consignar que no se activa si no lo requiere el país afectado, “o bien agencias de la ONU o de otras organizaciones internacionales relevantes”. Ahora, una vez que se recibe la solicitud, de aceptarse, se activa el mecanismo y se procede al ofrecimiento de asistencia, despliegue de equipos y coordinación de transporte. “Cada país, que tiene sus propios mecanismos y servicios y decide qué ofrecer”, detalló Lozano. En cuanto a los desastres que se atienden, abarcan aquellos relacionados con desastres naturales (inundaciones, terremotos, incendios…), desastres provocados por humanos (medioambientales, crisis de refugiados…), emergencias médicas (casos de Ébola) y asistencia en apoyo consular (ataques terroristas, evacuación de ciudadanos europeos…).

Ahora, este trabajo “multi-enfoque” planta una serie de preguntas, como el tipo de asistencia que se quiere ofrecer desde Protección Civil y los equipos de respuesta necesarios. Abogando por un equipamiento más ligero y funcional, Lozano concluyó que tal vez la pregunta más importante sea cómo coordinar a estos distintos equipos, con sus métodos y equipamientos propios. “Es fundamental cooperar y trabajar juntos –reflexionó-. Y aceptar que haya otras organizaciones que coordinen. Porque a todos nos gusta coordinar, pero no ser coordinados”. Finalmente, el ponente hizo un llamado a “vincular la respuesta inmediata a otras iniciativas anteriores y posteriores al desastre” (es decir, a otros actores).

Potabilización de agua frente a catástrofes naturales: Andrés Picazo, presidente Grupo Inclam – Ingeniería del agua. España.
Si bien no participa en la respuesta inmediata a la emergencia, Grupo Inclam lleva a cabo un aporte fundamental a través de la potabilización de agua en catástrofes naturales. Pero "desgraciadamente las fases de una emergencia no están atendidas del mismo modo", se lamentó su presidente, Andrés Picazo. Así ocurre con la fase de preparación-prevención -"no existe un nivel alto de preparación en la población,"-, y con las de normalización y reconstrucción. "Los recursos disponibles al principio son muy grandes, pero van disminuyendo significativamente con el tiempo", indicó.

Sin embargo, no siempre se requiere de grandes recursos, sino de voluntad e ingenio. A modo de ejemplos, Picazo explicó que a la población se la puede preparar simplemente enseñándole qué hacer en caso de desastre y mostró imágenes de una cantimplora-rueda con 45 litros de capacidad cuyo diseño facilita mucho el tema del transporte.

Lo que resulta indudable es que el tema de la potabilización del agua no puede tomarse a la ligera. Si bien en un primer momento "no se trata de hacer una potabilización perfecta, sino de contar con agua que pueda ser consumida", con el paso del tiempo "la mortalidad como consecuencia de las enfermedades hídricas crece considerablemente". Y es que "los campamentos temporales rara vez son temporales, pueden durar hasta 10 ó 20 años", remarcó.

Otro tema que llamó la atención entre el público fue el de la problemática institucional. "Inclam donó una planta potabilizadora tras el terremoto en Ecuador, pero cuando llegamos a la aduana querían que pagáramos aranceles. Tardamos más de tres meses en conseguir que entrara", continuó Picazo. Ahora, más allá de situaciones concretas, Picazo considera que "la potabilización del agua es a corto, medio y largo plazo uno de los problemas más importantes en el mundo de las emergencias".

Nuevos retos del Sistema Nacional de Protección Civil: Fernando Talavera Esteso, vocal asesor del Ministerio del Interior. Dirección General de Protección Civil y Emergencias. España.
¿Por qué hablamos tanto de las catástrofes naturales? Considerando que en los últimos años el número de catástrofes de origen natural ha evolucionado favorablemente, que España está entre los países menos vulnerables a este tipo de desastres y que la mortalidad asociada a causas externas ocupa un lugar muy bajo en la tabla, la pregunta no es casual.

"Los fenómenos catastróficos son fascinantes para la población y, por lo tanto, para los medios de comunicación", explicó Fernando Talavera durante su ponencia. "Hay algo importante ahí que conmueve a la población más allá de las estadísticas". A ello se suma que saber hacer las cosas bien "dice mucho de un país". "Hay, por lo tanto, una necesidad social importante en la materia, que traspasa los indicadores de mortalidad", resumió.

Por otra parte, la respuesta se ha ido volviendo más 'sofisticada' -en un principio "cada quien actuaba como podía", pero con el tiempo el Estado comenzó a diseñar políticas públicas, hasta que en 2015 pasó a considerarlas “componente fundamental de la Seguridad Nacional”. De esta manera se llegó a establecer un Sistema Nacional de Protección Civil –principal instrumento para implementar la política pública de Protección Civil- dotado de "grandes fortalezas". "Es una de las competencias más descentralizadas de este país. El 80% de las informaciones críticas y estratégicas en España están en manos de la empresa privada. Somos realmente autosuficientes, altamente participativos y con un alto nivel de entrenamiento, dotados de instrumentos modernos y eficaces de alerta temprana", enumeró el vocal asesor del Ministerio de Interior.

Sin embargo, existen retos, y el primero de ellos es adaptarse a los nuevos paradigmas: "La gobernanza a esta respuesta ha de ser holística, a nivel público, privado, profesional y de voluntariado", previno Talavera. Además, a nivel de la gestión pública, “resulta fundamental la integración de capacidades. No puede existir tanta dispersión de esfuerzos en el sistema", agregó. La transparencia (información sobre lo que se prevé hacer y se hace) y la rendición de cuentas (estrategias, evaluación) son otros aspectos a mejorar. En cuanto a los desafíos doctrinales, mencionó dos: la vulnerabilidad (crear resiliencia) y la necesidad de priorizar la prevención.

Un segundo reto sería prever y actuar sobre el impacto “intangible” de la gestión de la emergencia (canalizar la compasión evitar la “frustración colectiva” y desconfianza hacia las instituciones, planificar la información de interés), y el tercero que el Sistema Nacional de Protección Civil consolide su papel en la seguridad nacional. Asimismo, resulta importante atender a nuevos retos, desarrollar nuevas actuaciones de prevención, revisar la planificación vigente, poner en funcionamiento el Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias de Protección Civil, definir estrategias e implantar la rendición de cuentas y la inspección, desarrollar reglamentariamente la Ley 17/2015, formación de los recursos humanos y potenciar los mecanismos de coordinación y la cooperación internacional.

Al finalizar la mesa redonda el coronel Martín Cucalón entregó a la APTB una placa de reconocimiento “por todo su apoyo de los últimos dos años”.

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