Digital Newsletter (660x110)
  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • LinkedIn
  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn

La mesa redonda “Emergencias y terrorismo” dio el pistoletazo de salida a las ponencias y actividades desarrolladas durante el Congreso Internacional de Bomberos de la APTB, CIPE 2017. Un completo programa, unos ponentes de lujo y –en algunos casos- un material audiovisual impactante, lograron captar la atención del público el pasado día 17 en el Palacio de Congresos de Oviedo.

Los ataques de París. Lecciones aprendidas: Rafael Roché, jefe del Centro de Operaciones – Preparation Operationnelle. Francia.

Un ataque terrorista siempre es un suceso inesperado, pero el del 13 de noviembre de 2015 no pilló a los parisinos completamente por sorpresa. Ya los habían sufrido hace más de 10 años Madrid y Londres, lo que llevó a las autoridades francesas a establecer planes especialmente desarrollados para hacer frente a incidentes con bajas masivas en un escenario de ataques múltiples -Alpha Red Plan, 2005- o que requieran una defensa NRBQ -Yellow Plan, 2006-, a lo que se sumó en 2011 un nuevo Centro de Operaciones en la brigada de bomberos de París, que llevaba más de 10 años trabajando en torno a este tipo de eventos. Además, los tres ataques de enero de 2015 -uno de ellos a la sede de Charlie Hebdo- habían llevado a adaptar aún más la respuesta”, incluyendo una mayor coordinación entre los actores involucrados, la realización de ejercicios conjuntos entre la policía y los servicios médicos y el desarrollo de planes de acción con distintos escenarios.

Pese a todo, los masivos ataques de noviembre -siete en 40 minutos, incluyendo un estadio de fútbol en el que se encontraban más de 70.000 personas- dejaron un balance demoledor: 130 muertos,  481 heridos y 4.000 personas con daños psicológicos. Inmediatamente se establecieron 4 fases -reacción, iniciativa de recuperación, concentración de esfuerzos y vuelta a la normalidad-, participando los bomberos de las tres primeras. En total, se desplegaron 450 bomberos en los sitios de los ataques, 250 realizaron labores de soporte (centros de operaciones y logísticos) y otros 1.000 se mantuvieron en 'stand by', a lo que se sumaron 3.000 oficiales de policía y 1.500 soldados de las fuerzas militares. Pero más allá de las cifras, Roché destacó el valor de quienes trabajaron esa noche “sin tener asegurada su propia seguridad”, así como “la ayuda espontánea de muchos ciudadanos”, tanto en el lugar de los hechos como a través de las redes sociales.

Ahora, “una de las cuestiones fundamentales para los bomberos fue comprender qué estaba pasando: entender el dónde, qué, quién, ya que recibimos muchas llamadas al mismo tiempo. A partir de ahí, tuvimos que adecuar nuestras fuerzas, calibrando la posibilidad de que se produjese otro ataque”, explicó Roché. Por otra parte, el jefe del Centro de Operaciones señaló la coordinación entre todos los servicios y la existencia de planes y del propio Centro como los elementos principales que permitieron “llevar a cabo esta gran operación”. Sin embargo, recordó que por mucho que uno se anticipe “siempre va a llegar tarde en la respuesta”, añadiendo que “los planes son muy importantes, pero también lo es el ser capaces de adaptarse y hacer ajustes en ellos”.

En cuanto a las dificultades, Roché destacó el pánico potencial que puede producirse en un recinto con 72.000 personas, la falta seguridad de los bomberos en un entorno hostil,  la difícil identificación del comandante de operaciones policiales en el terreno y los miles de rumores y falsas alarmas que surgieron a lo largo de toda la noche.

Finalmente, el ponente destacó una serie de mejoras que está llevando a cabo el cuerpo de bomberos -de equipamiento entre otras- y el trabajo que se está realizando en torno a la población civil, si bien insistió en la necesidad de “prepararse ante los peores escenarios posibles” y “coordinarse con otros colegas de Europa y compartir experiencias”.

 

Respuesta ante ataques terroristas con agentes químicos: Comandante A Ruiz, jefe del servicio de gestión de riesgos ENSOP. Francia.

Los ataques terroristas con agentes químicos no son algo nuevo en la historia de la humanidad. Ya hay crónicas de Plutarco sobre ellos en el siglo 1 AC. Sin embargo, las sustancias sean vuelto cada vez más letales y-en algunos casos-, más baratas y fáciles de producir. Por otra parte, el terrorismo en el siglo XX presenta algunas características particulares, como su carácter transnacional, el establecimiento de una gran variedad de blancos potenciales o las visiones fundamentalistas que lo sustentan.

Ahora, para el comandante Ruiz resulta indudable que el atentado de 1995 en el metro de Tokio –cinco ataques con sarín líquido, que dejaron 12 muertos y más de 5.000 heridos estableció “un antes y un después” en este tipo de incidentes. “El ‘ADN’ occidental de la respuesta se basó, de ahí en adelante, en ese tipo de atentados”, explicó. Hablamos de una serie de supuestos, como la elección de lugares cerrados o de poca superficie, en capitales de países industrializados, con terroristas que tiene un alto nivel tecnológico y que buscan “pocas víctimas graves pero muchos implicados”.

Las condiciones no tienen por qué ser estáticas, pero el trabajar con este tipo de escenarios lleva a un planteamiento actual de ofrecer respuestas provenientes del mundo militar adaptadas a los sistemas de protección civil de cada país, incluyendo la activación de planes de emergencia, zonificación y control del lugar y labores de descontaminación.

¿Pero qué podemos esperar para mañana? Con Siria probando mezclas de explosivos con cloro y unos grupos fundamentalistas –principalmente islámicos- cada vez menos interesados en contar con una opinión pública favorable, el escenario está cambiando. “El peligro es mayor y tenemos que adaptarnos, es decir, mejorar la respuesta actual”, reflexionó Ruiz, “a fin de poder actuar más rápidamente y con mejor coordinación, para así salvar a más personas”. Experiencias como la de Francia, que está formando a su población en primeros auxilios, o la de Israel con su Home Front Command del Ministerio de Defensa son ejemplo de ello. Sin embargo, el jefe del servicio de gestión de riesgos de ENSOP ofreció una serie de claves para ofrecer respuestas apropiadas a los riesgos actuales, como la necesidad de generalizar la formación de primeros auxilios, integrando el tema del riesgo NRBQ; integrar en los centros de gestión de llamadas la capacidad para detectar lo más rápidamente posible un atentado NRBQ; equipar a bomberos y sanitarios con EPIs apropiados (así como sus vehículos con antídotos para neurotóxicos); contar con módulos de descontaminación automatizados; integrar en las respuestas y simulacros los recursos militares; mejorar la formación ; realizar una gestión estratégica de la comunicación externa para reducir el impacto social y mediático y evitar los ‘maxi simulacros’ teatralizados, optando por un primer trabajo en fases.

 

El GIETMA. Unidad de respuesta de la UME ante emergencias por terrorismo NRBQ: Comandante José Manuel Martín Palma, jefe de la Plana Mayor del Grupo de Intervención en Emergencias Tecnológicas y Medioambientales de la UME. España.

Precisamente la respuesta del mundo militar ante ataques de tipo NRBQ centró la ponencia del comandante Martín, quien explicó que el GIETMA es la unidad de respuesta específica de la UME frente al tema, recordando que “150 personas nos dedicamos exclusivamente a los riesgos tecnológicos” y que “las fuerzas armadas siempre han colaborado en situaciones de desastre que afectan a la población”, algo establecido como un deber por la Ley Orgánica de Defensa Nacional de 2005. Lo que sí, el comandante aclaró que su grupo no es de primera intervención sino que “complementa esa primera respuesta”. “No sustituimos a nadie. Nos integramos en un mecanismo ya en marcha, por lo tanto es fundamental conocernos todos y ver cómo trabaja cada uno”, insistió.

A un amplio despliegue de medios y capacidades –incluyendo todo tipo de vehículos y equipos de detección portátil y de recogida de muestras– se suman cuatro pelotones de ocho personas para descontaminación y medio ambiente y una serie de ejercicios conjuntos y coordinados, (como es el caso de las escuelas prácticas), fundamentales para mejorar y poner en común los procedimientos “mediante el conocimiento mutuo y los apoyos entre organismos y unidades con competencia en riesgos tecnológicos y medioambientales”.

 

Virtual Operations Support Teams (VOST) – ¡Cómo pueden ayudar en emergencias de verdad!: Cristoph Dennenmoser, miembro y co-fundador de VOSTde, VOST112. Alemania.

Paramédico de la Cruz Roja, miembro de la red europea Humanity Road y experto en gestión de crisis, Cristoph Dennenmoser es uno de los fundadores de VOST en Alemania, una red formada por voluntarios de medios digitales en casos de emergencia. Centrando su ponencia en el ataque sufrido en Berlín hace escasos meses, cuando el conductor de un camión arrolló a varias personas que se encontraban en un mercadillo de Navidad, Dennenmoser destacó la rapidez con la que comenzaron a difundirse informaciones a través de las redes sociales, “incluso antes de que llegara la primera fuerza al lugar de los hechos”. Por ello, resaltó, resulta fundamental colaborar con la prensa y entender que la comunicación se dará en los medios sociales se quiera o no. “La sociedad civil tiene derecho a la información y la demanda. Además, si hace algunos años eran los periodistas quienes enviaban información a la sociedad, que se la tragaba sin cuestionarlo, esto ya no es así, siendo los propios ciudadanos quienes efectúan una comunicación de los hechos, con datos y opiniones sobre el trabajo de los servicios de emergencia. “Es una evidencia que el público interviene masivamente en la comunicación de las situaciones de emergencia”, insistió. Y es allí, precisamente, donde VOST actúa.

Son, por tanto, misiones fundamentales para este sistema de soporte el recopilar información en las redes sociales y, sobre todo, gestionarla, viendo qué es necesario transmitir y qué no, enviando la información pertinente a la cadena de mando. Por otra parte, la comunicación con el público puede ser también de gran ayuda, por ejemplo a la hora de coordinar voluntarios, o a la de pedir a la gente que no colapse los servicios de emergencia o que respete la intimidad de las víctimas y no las fotografíe.

Nacida como una estructura muy sencilla, sin conexión con las brigadas de bomberos, VOST ha ido ganando en complejidad y en vocación internacional, ya que la apertura de sedes en distintos países se suma la Asociación VOST Europa, nacida bajo la idea de “crear una especie de organización paraguas para coordinar la labor de estos equipos”.

Lo que sí, resulta importante recordar que “VOST y sus equipos no son la solución en situaciones de crisis. VOST proporciona apoyo para que una misión sea exitosa. Es una parte, un actor más en emergencias, como puede ser un dron que da apoyo a los servicios de rescate”. Una parte, sin embargo, que conviene no olvidar, ya que –tal como recordó Cristoph- “los medios sociales existen, con independencia de las actuaciones de los bomberos. Es fundamental, entonces, aceptarlo y proporcionarles una respuesta adecuada”. 

  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn