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Un vistazo a la legislación y clasificación de los vehículos, así como las claves para su correcta elección, de la mano de nuestro colaborador Cristian Fernández Giner, técnico en Emergencias Sanitarias del Summa 112.

Aunque el 17 abril de 1998 se establecieron por Real Decreto las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario, no fue hasta el año 2012 cuando se revisó el contenido del mismo adecuándolo a las necesidades reales. La experiencia adquirida en el sector a lo largo de los años invita a clasificar las ambulancias por diferentes categorías, dependiendo principalmente del tipo de servicio para el que va a ser empleada.

Todo esto quedó reflejado en el Real Decreto 836/2012 de 25 de mayo. Existe una modificación posterior que afecta únicamente a los transportes oficiales de las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por ser éstas de carácter especial, y en lo referente a la titulación obligatoria para personal voluntario de entidades benéficas, como pueden ser Cruz Roja o las unidades de Protección Civil que asumen entre sus competencias el transporte sanitario. Estas modificaciones se reflejan en el Real Decreto 22/2014 de 17 de enero.

Desde el punto de vista técnico, para la elaboración del Real Decreto que nos afecta, se tuvo en cuenta la norma UNE-EN 1789:2007 +A1: 2010, que a través de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), garantiza la infraestructura para la calidad y la seguridad industrial. En febrero del año 2015 fue sustituida adecuándose a la normativa europea por la UNE-EN 1789:2007+A2.

Esta norma es aplicable a las ambulancias de carretera capaces de transportar al menos una persona en una camilla, proporcionando los requisitos para el diseño, prestaciones y equipos, incidiendo en el compartimento del paciente o célula asistencial. Sin duda un auténtico rompecabezas para las empresas carroceras, que deben adaptar los vehículos a un sinfín de requerimientos interiores y exteriores hasta homologarlos como ambulancias según su clasificación.

CLASIFICACIÓN

Las ambulancias se dividen en dos categorías: no asistenciales y asistenciales.

No asistenciales

No destinadas ni acondicionadas para la asistencia sanitaria en ruta. Es decir: trasladan enfermos cuya patología no revista gravedad, como puedan ser altas hospitalarias, consultas programadas, revisiones, curas, tratamientos de hemodiálisis, rehabilitación, pequeñas lesiones, etc. Comprenden dos tipos:

A1: También denominadas, convencionales. Designadas al transporte de pacientes en camilla. Deben contar al menos con un conductor certificado profesionalmente en transporte sanitario (Real Decreto 710/2011, de 20 de mayo) y cuando el tipo de servicio lo requiera, otra persona en calidad de ayudante con la misma cualificación.
Estos vehículos suelen ser carrozados sobre furgonetas de menor tamaño que el resto, pues el habitáculo trasero es ocupado únicamente por una camilla y uno o dos asientos, aunque algunas entidades públicas y empresas privadas del sector las utilizan de mayor tamaño por asuntos relacionados con la gestión de flota.
Son diversas las marcas que ofrecen modelos adecuados en sus catálogos a las necesidades de homologación y carrozado para las ambulancias convencionales. Las más frecuentes son: Mercedes-Benz Vito, Volkswagen Transporter, Renault Trafic, Ford Transit Custom y Peugeot Expert entre otras.

A2: También denominadas, colectivas. Designadas para el transporte conjunto de enfermos cuyo traslado no revista carácter de urgencia ni sufran enfermedad infecto-contagiosa. Su ocupación habitual es recoger en diferentes domicilios un número determinado de enfermos en rutas programadas para trasladarlos a los centros sanitarios y hospitales, y viceversa.
La dotación de personal es la misma que la indicada para las ambulancias del tipo A1.
En este caso, los furgones empleados para este modelo de ambulancia son de mayor tamaño, siendo opcional en esta categoría la inclusión de camilla. Generalmente el habitáculo trasero incluye cinco asientos y camilla y/o rampa hidráulica para sillas de ruedas, por ser así el vehículo más versátil.
Los modelos más habituales para las ambulancias colectivas son: Volkswagen Crafter, Renault Master, Peugeot Boxer, Mercedes-Benz Sprinter, Citroen Jumper, Fiat Ducato y Ford Transit.

Asistenciales

Destinadas para permitir asistencia técnico-sanitaria en ruta. Comprenden dos tipos:

Clase B: Preparadas para realizar soporte vital básico, proporcionan atención sanitaria inicial y traslado del paciente no crítico. Los vehículos van equipados con material sanitario y de intervención apropiados para dar cabida a las necesidades de atención en urgencias y emergencias in situ y en ruta. Trasladan a enfermos estables sin riesgo vital, pero que puedan precisar atención continuada y cuidados básicos durante el traslado.
Han de contar con un conductor y ayudante que posean obligatoriamente el título de grado medio de formación profesional de técnico en emergencias sanitarias (R.D. 1397/2007, de 29 de octubre).
Los vehículos más habituales para este tipo de ambulancias son: Mercedes-Benz Sprinter, Volkswagen Crafter, Peugeot Boxer, Citroen Jumper, Ford Transit, Fiat Ducato e Iveco Daily entre otras.

Clase C: Preparadas para realizar soporte vital avanzado, proporcionan asistencia completa en urgencias y emergencias a pacientes críticos in situ, trasladando al centro útil más cercano con vigilancia y asistencia intensiva en ruta. Estos vehículos, dotados de equipos de electro-medicina, como monitor desfibrilador, respirador artificial, bombas de infusión y un completísimo surtido de material fungible, de movilización e intervención, resultan un complemento perfecto para solventar cualquiera que sea la patología a tratar en el proceso de estabilización y traslado del paciente.
Cuentan como mínimo con un conductor con la titulación de grado medio de técnico en emergencias sanitarias, un diplomado en enfermería, y, si la situación lo requiere, un licenciado en medicina según el Real Decreto.
En la práctica, en lo que ha dotación de personal se refiere, las ambulancias de tipo C cuentan actualmente con dos técnicos en emergencias sanitarias, un diplomado en enfermería y un médico, habiendo servicios de urgencias y emergencias que prescinden de uno de los técnicos, y en el menor de los casos del médico, aunque no es habitual. Las diferentes consejerías y gerencias pueden y suelen añadir diferentes requisitos para acceder a estas unidades asistenciales, como pueden ser la posesión del carné de conducir tipo C para los técnicos, y formación añadida como “máster” y “expertos” en urgencias y emergencias para los facultativos.
Las marcas y modelos coinciden con las utilizadas en las ambulancias tipo B, con variables en elevación de techo y dimensiones finales.
Existe una opción menos habitual, tipo chasis cabina con caja asistencial, más empleada en otros países, con tantos detractores como defensores. El quid radica en la complejidad para desenvolverse con estos vehículos de gran tamaño en centros urbanos y poblaciones, no resultando fácil su maniobrabilidad. Sin embargo, para traslados de orden secundario interhospitalario en grandes ciudades y entre capitales de provincia, ofrecen mayor espacio y comodidad para realizar las tareas propias en la cabina asistencial, y el tamaño, en este tipo de vías, no es un problema.
Independientemente del tipo de ambulancia, (asistencial o no asistencial), todas deben cumplir unos requisitos mínimos que se ejecutan durante el carrozado.
La extensa normativa queda reflejada en el R.D. 836/2012 de 25 de mayo, ya mencionado anteriormente, donde se especifica con detalle desde las dimensiones del vehículo, señales luminosas y acústicas, aspecto exterior, alumbrado obligatorio, etc., hasta la instalación eléctrica, canalización de gases medicinales, anclaje de bancada y asientos, iluminación interior, homologación de lunas translúcidas, aire acondicionado, calefacción y un largo etc.

Los detalles técnicos se pueden consultar en la UNEEN 1789:2007 +A2

Las diferentes consejerías, pueden incluir, desde las gerencias de transporte sanitario, material de intervención e inmovilización o aparatos de electro-medicina que los gestores de las ambulancias han de añadir al pliego de condiciones en cualquiera de sus variedades.

Elección del vehículo

De cara a la inversión que han de hacer los gestores de transporte sanitario por carretera en la adquisición de vehículos o flotas, la oferta es amplia; con marcas ya consolidadas en el sector y otras que pisan fuerte con interesantes gamas de calidades y precios a tener en cuenta. Lo primero es decidir si se quieren en propiedad u optar por el renting o leasing, siendo una opción a considerar el renting, por las ventajas que supone la inclusión en el contrato del mantenimiento, reparación de averías y la gestión de seguros e impuestos. Otro punto clave añadido a este modelo de adquisición es la post-venta; pues definirá si se desea renovar con la marca dependiendo de la efectiva resolución de averías, un completo y funcional mantenimiento y, sobre todo, la renovación de flota, circunstancia que conlleva disfrutar constantemente de vehículos nuevos con las mejoras lógicas en mecánica y tecnología.

A la hora de garantizar un servicio de calidad desde el punto de vista operativo, en consonancia con las necesidades de un sector que confía la perfecta resolución de las situaciones de urgencia y emergencias en los vehículos que utiliza, priman la fiabilidad y seguridad. La conducción exige ambulancias potentes capaces de brindar respuestas acordes a situaciones imprevistas, como puedan ser adelantamientos ajustados, detenciones bruscas y ejecuciones difíciles o recorridos prolongados en desniveles considerables, donde los vehículos deben responder con agilidad, potencia y seguridad. Varias marcas abordan con experiencia esta labor y ofrecen vehículos muy interesantes. Volkswagen es sinónimo de potencia y seguridad. Durante años con su modelo LT demostró gran durabilidad, y ha perfeccionado sus motores y modelos hasta ofrecer en la actualidad la nueva Crafter (2016/17), ideal para ambulancias tipo B y C, pues presenta entre sus opciones un techo alto y otro extra alto de 2590mm y 2798mm, fundamentales a la hora de garantizar libertad de movimientos en la célula sanitaria. Sus tres batallas se adaptan a la perfección en la utilización de vehículos asistenciales, siendo su gama larga (6836mm) excelente en ambos casos. Los motores 2.0TDI de 140cv y 177cv de propulsión son dos excelentes opciones, aunque ofrecen también tracción delantera y a las cuatro ruedas. Mercedes-Benz con sus modelos Vito y Sprinter ha copado gran parte del sector durante años. Las primeras en unidades no asistenciales A1, y las segundas tanto para las ambulancias tipo A2 como B y C. El confort, la seguridad y fiabilidad están garantizados. El modelo Vito Furgón ofrece tres longitudes ideales a la hora de carrozar como ambulancia convencional. Además, proporciona al conductor alta visibilidad y comodidad en la conducción. Su respuesta ante situaciones inesperadas es más que aceptable, con gran capacidad de aceleración y frenado. El modelo Sprinter aúna en sus medidas estándar y larga formatos idóneos con opciones muy interesantes de techo alto y sobre elevado. Su diámetro de giro es excelente y básico para ejecutar maniobras difíciles en centros urbanos, facilitando la labor notablemente. La variedad de motores CDI es muy amplia, por lo que se ajusta a cualquier opción. Una buena elección sería cualquiera de los motores 316 CDI 3,5t y 319 CDI 3,5t-4,0t de 163cv y 190cv respectivamente. Lo que se intenta conseguir con vehículos de gran potencia no es una velocidad punta muy elevada, sino una alta respuesta cuando así lo exijan las circunstancias de la conducción, teniendo en cuenta la necesidad de llegar con prontitud al lugar deseado y la delicada carga que se transporta.

Otras marcas, más económicas, consiguen introducirse en el sector compitiendo con modelos cada vez más actualizados, principalmente para ambulancias no asistenciales. Así, por ejemplo, las furgonetas Renault Master, Peugeot, con su modelo Bóxer o la marca Ford con el ya clásico modelo Transit se ajustan a las necesidades y proponen bajos consumos y generosas ofertas de serie.

Otro dato importante a la hora de formalizar la compra de un vehículo de transporte sanitario es el carrozado. Diferentes empresas ofrecen sus servicios con gran profesionalidad. Un mercado que ha crecido y evolucionado considerablemente con extraordinarios materiales, fijaciones, asientos, bancadas y camillas entre otros que nos colocan a la cabeza de Europa. Se puede recurrir a la instalación básica requerida por normativa, o incorporar un sinfín de mejoras, que podrá reflejar el interesado que quiera hacerse con el concurso al que se presente por encima del pliego de condiciones inicial, o simplemente mostrando la excelencia del servicio a ofrecer. Las empresas carroceras más reconocidas son: Emergencia 2000, Stil Conversion, Bergadana y Rodríguez López Auto, que carrozan las marcas y modelos más requeridos.

El resultado final de la suma de un carrozado con garantías y un vehículo con las prestaciones adecuadas, será una ambulancia que cubrirá perfectamente las especiales necesidades del sector del transporte sanitario por carretera.

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