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Coordinador del Servicio de Atención de Urgencias y Emergencias Médicas del Principado de Asturias, Antonio Trigo se refirió a los claroscuros de la colaboración público-privada en los servicios de emergencias sanitarias en España.

Mapa del sistema sanitario

Un 11,6% del gasto sanitario público se dedica a conciertos con entidades privada, cifra que se puede considerar como un factor de complementariedad entre la sanidad pública y la privada, siendo ésta última “un sector que mantiene más de 240.000 puestos de trabajo al año, con empresas de distinto tamaño e historia, la mayoría de ellas con un alto nivel de compromiso ético y social”. Juntas, sanidad pública y privada “conforman uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo”, a juicio de Antonio Trigo, coordinador del Servicio de Atención de Urgencias y Emergencias Médicas del Principado de Asturias y ponente de la segunda mesa redonda del Congreso de ACVEA, "Relación público-privada en los servicios de emergencias sanitarias”.

Para Trigo es tal el valor que aporta nuestro sistema sanitario al país que llega incluso a redundar en la cantidad de visitantes que recibe España cada año, al ofrecer a los turistas la seguridad de que su salud está en buenas manos.

Ahora, para funcionar, la colaboración público-privada requiere de un contexto social amigable, de baja incertidumbre. Y sin embargo, cuando más se ha hablado de privatización es cuando la crisis económica ha sido más brutal. Y en ese contexto, privatizase se convierte en sinónimo de “ahorrar dinero”. O dicho de otra manera: “La Administración privatiza porque quiere ahorrar dinero”, lo que produce limitaciones importantes a la hora de evaluar dicha colaboración, a lo que se suma la falta de un marco teórico consistente y una selección del modelo de colaboración público-privada que no siempre es la más correcta.

Ventajas de la colaboración público-privada

Celebradas hace escasos meses, las primeras jornadas nacionales Smart Government sobre la relación público-privada en la prestación de servicios al ciudadano establecieron una serie de ventajas para los modelos colaborativos en un contexto en el que las administraciones “empiezan a considerarse incapaces de gestionar solas las nuevas necesidades del ciudadano”. La empresa privada aporta especialización, formación y procedimientos, además de contribuir al rediseño de la cartera de servicios al ciudadano. Además, la adaptación a la velocidad de la era de Internet y los móviles viene de la mano de la flexibilidad y el conocimiento de otros sectores que aporta el ámbito privado. Finalmente, siguiendo con las conclusiones de las jornadas, la colaboración público-privada mejora la financiación de los servicios, optimiza las prestaciones y genera un ahorro de costes que puede alcanzar el 50%. Eso sí, tal como recordó Trigo, “para que estos procesos funcionen y sean buenos deben ser transparentes, tanto por parte de las empresas como de la Administración”.

Los modelos de los servicios de emergencias en España

Los SEMs son entidades de carácter público y de acceso universal, cuya gestión se realiza de forma pública (mediante una fundación, como empresa pública o como órgano dependiente de una Consejería de Salud) y cuya provisión de servicios es igualmente pública, aunque en la mayoría existe una gestión público-privada de ciertos recursos (principalmente transporte y personal técnico). 

Hablamos de gestión directa cuando la producción del servicio público es realizada directamente por medio de la Administración, aunque sea con persona jurídica interpuesta. Puede tomar distintas formas: Sin personificación jurídica, a través de organismos autónomos administrativos, Ente Público, consorcio, fundación, sociedad mercantil pública, gestión directa por sociedades estatales o gestión directa por fundaciones públicas sanitarias.

Hablamos de gestión indirecta cuando la producción del servicio público es realizada por el sector privado, manteniendo la administración pública la provisión del servicio público mediante alguno de los diferentes tipos de contratación externa establecidos:
- Fórmulas jurídicas: cooperativa, sociedad laboral, sociedad mercantil de titularidad mayoritariamente privada, fundación privada.
- Fórmulas de contratación externa o vinculación contractual: convenio, concierto, concesión.

Ventajas y riesgos de los contratos de gestión privada

Los contratos de gestión privada permiten una mayor flexibilidad en relación a la gestión pública. La especialización de la empresa privada de transporte sanitario contribuye a una mayor eficiencia y se produce una “observación de la calidad”: En servicios como el transporte sanitario es relativamente fácil describir en un pliego de condiciones la calidad que la empresa debe proporcionar y estipular penalizaciones cuando ésta no se cumple.

A ello se suman una serie de valores que la empresa privada aporta al sector público, como la capacidad de ofrecer un solo interlocutor, una mayor especialización en la gestión y la logística, inversiones en I+D y un personal motivado, “que se siente parte de su empresa”.

Sin embargo, es indudable que estos contratos implican riesgos, tanto para los ciudadanos como para la empresa. Por una parte, existe el riesgo asociado a la corrupción y a la asignación de la concesión no a la empresa más eficiente, sino a la más cercana a la administración, lo que termina encareciendo el servicio. Por otra parte, existe un riesgo asociado a la inseguridad jurídica si la empresa sospecha que la administración renegará de su contrato. Además, en las renegociaciones se pueden producir asimetrías en el caso de beneficios y pérdidas. Es decir, que cuando la empresa gana dinero rara vez se renegocia la concesión, por un tema de seguridad jurídica, lo que no sería un problema si las empresas concesionarias asumieran las pérdidas.

Finalmente, el que exista un solo interlocutor en la empresa privada, si bien puede ser una ventaja también puede ser un inconveniente, ya que en caso de que surja un problema grave es una sola empresa la que está prestando servicio a todo un territorio. Además, la coexistencia público-privada puede generar relaciones complejas entre el personal público y el privado o desconocimiento por parte de los gestores sanitarios del alcance del contrato, dado muchas veces por una descoordinación con la parte pública.

Conclusiones

Vistas las ventajas y riesgos de incluir al sector privado en los servicios públicos, para Trigo resulta indudable que “la relación público-privada no sólo es deseable sino necesaria: Aporta al sector público conocimiento, especialización, eficiencia y posiblemente ahorro de costes”. Sin embargo –advirtió-, es necesaria una mayor transparencia para evitar riesgos como la corrupción. Finalmente, resulta indispensable “estudiar y elegir correctamente el modo de relación del sector público con el privado, dependiendo del tipo de servicio a contratar”.

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