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Entender las estructuras de costes de las empresas de nuestro sector es para el economista valenciano Luis Caruana “una herramienta que puede incrementar la capacidad de hacer grandes los componentes de la cadena de valor”. Es decir, “algo que va mucho más allá de un ejercicio económico”.

Hace algunos meses ACVEA planteó al despacho de servicios profesionales Luis Caruana & Asociados la elaboración de un análisis de las empresas que integran la asociación, orientado a determinar y a evaluar sus estructuras de costes y sus cuentas de resultados. El objetivo de este trabajo comparativo, según explicó el propio Caruana, es “buscar una cierta homogeneización en los datos que permitiera determinar los costes reales en los que se está incurriendo en la prestación de los servicios”, así como “fortalecer nuestras cifras evitando las trampas en solitario cuando las cifras de las licitaciones no encajan”.

Y si bien se trata de un trabajo que aún no está concluido, Caruana destacó su capacidad para aportar “rigor económico, contable y financiero”, señalando que “la consolidación de una serie de magnitudes económicas va a permitir mayor fortaleza y seguridad a la hora de enfrentarse a una licitación”. Es decir, “establecer una posición común no sólo en el lenguaje coloquial, sino también en el lenguaje económico”.

Para el economista valenciano, el estudio presentado durante el Congreso de ACVEA puede ser enormemente positivo en lo que respecta a la formación de la cadena del valor. “Entiendo que muchos podéis estar pensando que conocer la estructura de costes es el último de vuestros problemas” –reconoció el ponente a la audiencia-, “pero cuando hablamos de cadena de valor hablamos de aquellos componentes claves en nuestra actividad que nos garantizan nuestra capacidad de sobrevivir, de competir y de generar resultados positivos”.

Cambios y adaptaciones

Así como ocurre con el mapa general dibujado por el primer ponente de la mesa, Antonio Montero, en la Comunidad Valenciana los cambios han afectado tanto al entorno como al sector mismo, con lo que el transporte sanitario “deja de ser una actividad de soporte para convertirse en un elemento integrante de la cadena de valor”.

Asimismo, nuestra manera de competir ha cambiado. Si hace algunos años se conseguía generar un margen de explotación positivo en base a dos vías - diferenciación y valor- , hoy en día se compite en base a volumen y a coste. Ahora, una cosa es adaptarse al reto de las nuevas exigencias y otra subyugarse, recordó el ponente.

En las últimas licitaciones nos encontramos con una serie de indicadores por parte del contratante que también presenta unos cambios dramáticos, lo que requiere una respuesta “formal, oficial, unificada, sólida y potente del sector”. “Entendemos que parte de esa respuesta, la capacidad de debate y lobby, debe ir soportada por un ejercicio como el que hoy estamos desarrollando”- advirtió Caruana-, “para poder decir con propiedad que lo que se nos solicita, según nuestra estructura de costes, va mucho más allá de lo razonable y afecta directamente al equilibrio de nuestra gestión”.  Y más aún, ya que no sólo se compromete la viabilidad de la propia concesión, e incluso de la empresa, sino que se está afectando la prestación de un servicio “que tiene una carga social enorme, y todo ello con un impacto mediático enorme”, ya que “al intentar ajustar esos presupuestos la presión se traslada a la masa salarial, lo que genera como resultado perjuicios a los usuarios y a la sociedad en general”.

Condiciones difíciles, uniones necesarias

Según el análisis de los últimos pliegos ofrecido por Caruana, vemos que cada uno “incorpora una vuelta de tuerca más”, y que “el contratante olvida el concepto de valor: de reposición, predictible, a futuro” y fundamenta sus requisitos en “estudios limitados y obsoletos”. Y a ello se suma la corta duración de muchos concursos –teniendo, por lo tanto, un corto periodo de amortización de la inversión– y la desaparición, en muchos casos, de las prórrogas.

Como conclusión, ante un modelo competitivo que está cambiando, “de nada sirve rasgarse las vestiduras o llorar”, sentenció. Se trata de dotarse de las herramientas necesarias para hacer frente a esta situación, y esas herramientas pasan por dos caminos: La necesidad de alianzas e incluso de fusiones, ya sean temporales o con vistas a una fusión mayor.

Además, Caruana invitó a recordar que en una empresa de naturaleza operativa “de lo que se trata es de fortalecer sus ventajas competitivas”. Y en el caso de las empresas valencianas, “acumulan un conocimiento del territorio, de la logística, y una proximidad al cliente que tiene un valor en eficiencia”. Se trata, entonces, “de aprovechar esas ventajas que el otro no tiene para crear esa diferencia que le permita competir”. Eso y aprender de las grandes empresas su capacidad de control y de supervisión “hasta el céntimo”.

Finalmente, Caruana advirtió que al cliente “tenemos que cuidarlo porque vivimos de él, pero dotándonos de las herramientas y de los medios necesarios que nos permitan hacer planteamientos en bloque, unitarios”.  Y para ello, finalizó, “hay que ir más allá de la vía de los recursos”. Sólo así el sector podrá seguir generando externalidades que redunden en beneficio de la sociedad. 

Exposición comercial 

Durante el evento de ACVEA se celebró asimismo una pequeña exposición comercial, tanto en el interior como en el exterior del hotel, en la que participaron carroceros, fabricantes e industria auxiliar. La revista SERVICIOS DE EMERGENCIA se repartió entre los asociados en la zona interior.

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