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Así lo establece una investigación en la que ha participado un grupo de científicos de las universidades de Leiden, Holanda y Lausana, Suiza.

Los incendios forestales a gran escala iniciados por los cazadores-recolectores prehistóricos son, probablemente, la razón por la que Europa no es más densamente boscosa. Así lo ha asegurado un equipo internacional de investigadores en una publicación aparecida recientemente en el medio de publicaciones científicas PLOS ONE.

Deliberación o negligencia

La investigación ha generado nuevos conocimientos sobre el papel de los cazadores en la formación del paisaje, informa la Universidad de Leiden en su página web. Es posible que durante la fase más fría de la última Edad de Hielo, hace unos 20.000 años, los cazadores-recolectores provocaran deliberadamente incendios forestales en un intento de crear pastizales y bosques parecidos a los parques. Probablemente su objetivo era para atraer animales salvajes y facilitar la recolección de alimentos vegetales y materias primas, además de facilitar sus movimientos. Otra posibilidad es que los incendios a gran escala en bosques y estepas hayan sido el resultado de un uso negligente del fuego por parte de los cazadores en estos paisajes semiabiertos.

Impacto a gran escala de los seres humanos en el paisaje

Los investigadores combinaron análisis de las acumulaciones de sedimentos de la edad de hielo y simulaciones de ordenador con nuevas interpretaciones de datos arqueológicos. Ellos muestran que los cazadores de toda Europa, de España a Rusia, eran capaces de alterar el paisaje. Este primer impacto a gran escala de los seres humanos en el paisaje y la vegetación habría tenido lugar unos 20.000 años antes de la revolución industrial o más. Si bien la Edad del Hielo se presenta a menudo como una era de frío extremo y nieve, gobernada por los mamuts, bisontes y osos gigantes, los investigadores han demostrado que los humanos también eran capaces de tener un impacto significativo en el paisaje.

Capas de ceniza

La búsqueda de evidencias de este impacto humano explica por qué hay reconstrucciones para este período que entran en conflicto. Las reconstrucciones de la vegetación a base de polen y restos vegetales de lagos y pantanos sugieren que Europa tenía una vegetación de estepa abierta. Pero las simulaciones por ordenador basadas en ocho posibles escenarios climáticos muestran que, bajo condiciones naturales, el paisaje en grandes áreas de Europa habría sido mucho más densamente arbolado. Los investigadores concluyen que los seres humanos deben haber sido responsables de la diferencia. Se ha encontrado evidencia adicional en las huellas del uso del fuego en los asentamientos de cazadores de este período y en las capas de ceniza en el suelo.

La investigación fue financiada por el Consejo Europeo de Investigación (European Research Council, ERC) y la Fundación Nacional de Ciencias de Suiza (Swiss National Science Foundation, SNSF) en el caso del equipo de Lausana, y el programa de investigación europeo HERCULES en el caso de los investigadores de Leiden.

Imagen: Reconstrucción de un incendio en un paisaje semiabierto. Universitet Leiden (Universidad de Leiden).

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